miércoles, 24 de diciembre de 2008

La navidad de los descamisados


Quizás a nadie importe lo que quiero contar, de hecho más de uno dejará de leer este texto con tal advertencia de entrada, pero me he prometido a mí mismo terminar esta historia que lleva un año de retraso. Estos días de navidad todos reciben correos electrónicos que muchos no leen (por ser publicidad o mensajes de origen desconocido), así que he querido reflexionar a mi manera sobre esta fecha a partir de un día de compras, que no he repetido este año menos mal. Para darme valor o inspirarme a escribir sobre este tema he dejado de lado el rock y escucho la Novena Sinfonía de Beethoven mientras la escribo (ya puedes irte a otro blog si deseas).

Diciembre 2007

Voy a contracorriente como el salmón que viene del mar a dejar su vida en el lecho de un río (sólo que no me aparearé). ANTÍPODA Del lado contrario tengo frente a mí a miles de agresivos compradores de los días previos a navidad. Estoy entre el Mercado Central y Mesa redonda, ¿me pregunto cómo diablos estoy allí si odio hacer compras navideñas?, además de caminar por estas calles apretado como pasajero de combi; pero ya es tarde y hay que joderse nomás y tratar de sacar algo bueno de esto. Me pregunto qué puede ser; “reflexiona hombre, reflexiona”, así diría la paisana Jacinta.

La navidad debe ser la época del año que guarda las más complejas situaciones humanas del mundo (al menos en Occidente), es de alguna forma un mosaico pegoteado de contrariedades. Se supone que es momento de compartir algo más que la mesa, una especie de armisticio o jubileo. ¿Pero en verdad bajamos las armas por esos días o es todo parte de una bien montada farsa de nosotros mismos? Sin ánimos de conflictuar con mis divagaciones creo que navidad es una fecha de pequeños y grandes dramas, es mi sincera percepción de las cosas.

No es mi intención defenestrar el espíritu de esta fiesta, que no puedo negar me trae momentos felices de mi niñez, aunque no precisamente en el sentido religioso sino más bien por el de recibir regalos y andar en la calle hasta altas horas de la noche reventando cohetecillos con la más grande candidez. Lejanos días de vivir peligros actuales como las ‘mamaratas’ que han creado hoy día nuestros ‘amigos’ pirotécnicos. Pero como dice uno de los más grandes de Nueva York, Billy Joel, “I go to extremes”; o sea ahora salgo a la puerta de mi casa cuidando de que no me caiga del cielo algún artificio pirotécnico que me deje más ‘chancadito’.

Vuelvo a Mesa Redonda. Si quisiera ponerle soundtrack a este jodido día de compras por estas galerías sería la canción: “Cuando respiro en tu boca” de Lucybell, pues tengo a todos los vendedores casi sobre mí queriendo venderme hasta sus almas. Por suerte encontré rápido lo que vine a buscar, pero como vine acompañado de mi adolescente prima C debo esperar que ella termine de comprar, entonces me entero que esta niña busca un nacimiento navideño, no para ella sino para otra persona; me doy cuenta que he traído mi propio caballo de Troya. Todo hombre sabe cuan ‘jodido’ es salir de compras con una mujer, sólo son placenteros los días en que uno está detrás de conquistar a una y quiere que el tiempo pase lento para estar más tiempo con ella; luego ya es insufrible cuando se demoran 3 horas en decidirse por algo que uno lo haría en cinco minutos. Acúsenme de machista si quieren pero qué le vamos hacer.

C sabe y presiente que voy a dibujar una sonrisa socarrona luego de saber que este día de compras demorará más de la cuenta. Ya es tarde para mí y tal vez lo bueno de esta agitada mañana es conocer algo de los famosos nacimientos navideños. Los hay de todos los precios, tamaños, colores etc. Ese día aprendí que el conjunto formado por las figuras de la Virgen María, Jesús, José y los Reyes Magos, se llama ‘El Misterio’.

Y encontrar el Misterio adecuado para cada uno es tarea que debe hacer la misma persona, pues representa de alguna manera la concepción estética de tan importante momento de la cristiandad. Craso error dejarme a mí esa tarea, yo que nunca he armado un nacimiento en mi casa, ni siquiera pongo la bandera en el techo de mi casa por 28 de julio. Eso de hacer las cosas por decreto como que nunca ha ido conmigo, y así me siento mejor, no hacer caso a la banderita de los burócratas. Pagando mis impuestos creo que hago mejor que muchos mofletudos que se creen mejores que uno por poner banderitas mientras evaden pagar impuestos.

Ando caliente como un beduino del desierto, esto de comprar regalitos navideños como que no va conmigo. Tal vez seamos los que encasillan como los ‘Grinch’ de la navidad. No odiamos la navidad pero tampoco nos pone alegres, no estamos preocupados por la cena ni por llamar a medio mundo para saludarlo por este día. Algunos me miran de reojo cuando les digo esto en persona. Tal vez como el ‘Coyote’ nunca llegamos a la hora, ni al lugar ni en el momento preciso.

Aún así no es mi intención que la gente deje de disfrutar esta fecha. Háganlo pero no digamos ni nos quieran hacer creer eso de que la navidad es el mejor día del año. Hay que darle el significado preciso a las cosas. Lo sagrado es lo sagrado y poco tiene que ver con que nos llenemos de compras. Como todos los años saludaré a cada miembro de mi familia y algún amigo que vea por allí, yo no soy católico así que no es mi costumbre regalar saludos por allí, y eso de saludar por saludar como que es medio hipócrita.

DICIEMBRE 2008

Años atrás en mis paseos con la cámara en ristre, visité a mi amigo de toda la vida M, además de ver su nacimiento navideño no pude dejar de tomar la foto que usted puede ver en este post. Aquel descamisado es A, el hermano de M, un tipo con el cual todo es risa y buen humor. Para hacerle justicia a A debo decir que es el mejor imán para cargarse de buena vibra. Quizás en navidad vaya a visitar a M, que desde hace un tiempo vive solo porque toda su familia se ha ido a vivir a distintas partes, y debe ser torturante una casa inmensa donde la soledad nos aplasta.

Para terminar debo decir que el más grande descamisado de todas las navidades o navidad que me quede de vida, soy yo.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

REM: LOVE YOU LIMA




Lo que todos pensábamos y decíamos de REM se percibió en aquel momento de manera inmediata. Estábamos a punto de escuchar a una de las bandas de rock más importantes del mundo, y eso no es poca cosa para nosotros que recién estamos conociendo de estas mieles. Michael Stipe es alto, delgado y viste elegante para la ocasión; nosotros estamos en estado de contemplación pero saltando, gritando, coreando, bailando frenéticamente, haciendo lo que sea que nos haga felices por estar allí.

Antes pasó algo raro, todos esperaban ansiosos la aparición de REM, habían pasado ya las olas en las tribunas y la gente empezó a silbar de impaciencia. De pronto las luces se apagaron y sin presentación previa el sonido vigoroso del grupo se ‘desparramó’ ante todos. Al principio el griterío inicial fue la respuesta del público, pero luego quedó en estado de ‘parálisis’ ante la fuerza del grupo que nos enrostró aquello que los seguidores del grupo esperábamos hace muchos años.

Michel Stipe saludó al público luego de cantar la tercera canción: "What's the frecuency Kenneth", tema que marcó el inicio de la algarabía del público peruano, y de los muchos turistas que habían en el estadio, además de los que viajaron desde distintas partes del país para estar presentes; es que cuando uno quiere vivir la historia vale el sacrificio, para luego contar a los amigos yo estuve allí.

Lo que vivimos esa noche es imborrable, el valor de las entradas es nada frente a lo que hemos recibido. Pero siempre hay personas que no pueden asistir por x motivos, para ellos va esta crónica (recuerdo que yo no pude ir al de Björk el año pasado). Fueron casi dos horas con el corazón en la mano y el porro y la chela en la otra, además del abrazo y el beso furtivo como historias del sound track de esta película que ganará en todos los festivales donde lo presentemos (de todo hubo E, hasta silencio en el momento preciso, pues es allí donde creamos las cosas más grandes “para que al fin puedan surgir majestuosas y perfectas a la luz de la vida”).

Nada hay en el mundo tan hambriento de belleza como es el alma humana. Y la belleza está en todas partes, sólo hay que buscar para verla, sentirla, vibrar, cantarla; cantarla como las más de 35 mil almas que fueron los afortunados de asistir al concierto del año en Lima, REM. Había que estar allí para oír los sonidos de cada corazón multiplicado por miles, acaso había que hacer realidad el título de la primera canción de la noche “Vivir bien es la mejor venganza”. La noche y la música del grupo era la patria de todos, canción a canción la temperatura subía hasta hacer del viejo Estadio nacional un cajón de resonancia que vibraba al son de cada ‘corazón electrolite’.

La performace del grupo estuvo impecable. Michael Stipe, Peter Back y Mike Mills, dieron lo mejor que un público nuevo podía esperar de ellos. Pudimos ver a Stipe saltar y bailar -en un momento de espaldas al público- por un instante creí ver el famoso baile del video de “Losing my religión”. Quien creería que había que esperar tantos años para verlos cantar en vivo acaso su más conocida canción. Recuerdo haber visto el video de la canción en un programa de América TV los sábados en la noche. Como olvidar toda esa iconografía religiosa que me hizo pensar tanto en 1991, si tuviera que ponerle música a mi proceso de alejamiento del catolicismo sería esta canción, que luego en mi época sanmarquina busqué su traducción para estar seguro de qué se trataba esto; con el tiempo perdí una religión y gané otras cosas.

La lista de canciones del concierto fue precisa, tenía los éxitos más conocidos de los ochenta como “The one I love”, “It’s the End of the World As We Know It (And I Feel Fine)”, y el contagioso “Orange crush”. Canciones que hicieron pogear al público e hicieron llegar al climax del concierto.

“¿Quieren más REM?” escribió Stipe en un letrero que la cámara mostró al público en un intermedio del concierto, lo que generó la más efusiva respuesta. “No los eschuchamos” fue el siguiente letrero, y la respuesta del respetable fue un vocerío más estridente. En ese momento aproveché para hacer bromas con mi amigo M, quien dijo que Stipe dijo que no nos ‘enchuchaba’, y yo recordé ese término jerguero que usa tanto mi amigo I para denotar enojo. Ojalá hubiera podido hacerle estos chistes a mi amiga lingüista L que estaba en otra parte del estadio, con todas sus vertientes sociolingüistas. Al menos para eso me han servido dos semestres en esta carrera.

Un momento de total emoción fue cuando Stipe bajó del escenario (lo hizo dos veces) para saludar al público, para luego subir con la bandera peruana que alguien le había regalado. El momento que yo más esperaba era escuchar “Everybody Hurts”, fue una especie de ‘La guerra y la paz’ pues vino inmediato el frenético “The One I Love”. En este momento el estadio se vino abajo. Otro momento cumbre fue el esperado "Losing my religion". Personalmente disfrute a rabiar con las interpretaciones de “Imitation of life”, “Electrolite” y “Man On The Moon”.

El concierto empezó a las 10:10 pm (para algo me ha servido la manía de ver el reloj cada cierto tiempo), y terminó casi frisando la medianoche. En un momento del concierto Stipe se dio tiempo para hablar sobre Barack Obama, el nuevo Presidente de Estados Unidos, y se mostró visiblemente emocionado por el nuevo mandatario y dijo que sentía vergüenza por el desastre al que ha llevado Bush al desatar tantas guerras en el mundo.

Es difícil a veces describir aquello que nos pasa en este tipo de vivencias, uno se ensimisma y explota por dentro si es que no lo ha hecho ante los demás; creo que el concepto de silencio activo y pasivo que leí hace poco del escritor belga Mauricio Maeterlink grafica mejor esto. Eso de que el silencio produce miedo es atroz, imaginemos el silencio multiplicado de una muchedumbre; pero lo que vivimos en el concierto está en las antípodas por suerte, gracias a la vida que nos ha dado tanto esa noche, casi dos horas de éxtasis que nos ha hecho olvidar lo que sucede fuera de los muros del estadio, la puta política y la vida de mierda que algunos sufren más que otros.

Noviembre se ha convertido en un mes de grata recordación para los amantes del rock, el año pasado, precisamente el 13 de noviembre, se presentó Björk, ante menos público que REM, pero estaba aquí en Lima, y este 14 de noviembre el grupo de Georgia nos regalo, creo a mi modesta opinión el concierto del año.

Momentos importantes del Lima Hot Festival

La presentación del grupo escocés Travis fue sencillamente un derroche generoso de energía y empatía con el público, que tal vez en su mayoría no los conocía a profundidad, pero sin duda dejaron una buena impresión. Los escoceses tocaron temas como "Sing", "Closer", "Turn" y “Why Does it Always Rain on Me?”; y las canciones de su reciente trabajo discográfico "Ode to J. Smith". Los mejores momentos de esta presentación fue cuando el cantante y guitarrista del grupo se metieron entre el público. Ojalá regresen al país, ya sabemos de lo que son capaces.

Abrieron el festival los nacionales Turbopótamos y Cementerio Club, quienes empezaron a calentar la noche con lo mejor de su repertorio. Personalmente me quedo con “Barco viejo” de Cementerio Club. Aunque los grupos nacionales tuvieron algunos problemas con el sonido sacaron adelante su performance.

Punto aparte fue lo expresado por el vocalista de Cementerio Club al calificar de música basura al regatón y a la cumbia de moda, creo que estos ritmos tienen su público pero son los medios quienes se han encargado de atosigarnos hasta la intoxicación con estos ritmos, es el afán mercantilista lo que ha arruinado la esencia de la cumbia, sobre el regatón que podemos decir, sólo suscribir lo dicho por el vocalista de Cementerio Club.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Reflexiones de un periodista que olía a zorrillo


Hay que tener buen estómago para ser periodista y ganas de joder (de la acepción molestar) a medio mundo con el fin de conocer la verdad; ¿Cuál verdad? He allí el problema de este trabajo. Conocer la verdad es todo un tema filosófico, cada uno tiene su verdad; sino vean la película ‘Rashmon‘ de Akira Kurosawa, donde un mismo hecho (un asesinato) es contado por un ladrón, la mujer de la víctima, el fantasma del asesinado y un testigo, al final todos dicen su verdad, no hay una sola, hay varias. Pasa igual con la objetividad, es difícil lograrla porque siempre habrá una posición distinta que borre la asepsia total de la famosa objetividad.

En este trabajo hay que luchar contra muchas cosas, una de las más difíciles es lidiar contra una parte de la humanidad que no tiene aspiraciones intelectuales, y se contenta con que en las primeras páginas haya escándalos (mientras más escabrosos mejor). Si tuviéramos mejor educación esto cambiaría, pero también es verdad que el morbo por el escándalo está en el primer mundo y no sólo en países tercermundistas.

El periodista debe luchar contra el tiempo, las notas son para hoy y la profundidad es dejada de lado muchas veces. Eso lo viven a diario los periodistas de a pie, aquellos obreros de la información que recorren las calles a veces sin nada en el estómago y el estrés carcomiendo sus mentes. Además de ser mal pagados y maltratados por los personajes públicos como el Presidente Alan García, que se enoja cuando alguno le hace una pregunta que no le gusta pero que el público desea saber su respuesta. Entonces hay que resistir las actitudes abusivas de un tipo que muchas veces se cree una especie de ser divino, pero que ha olvidado que una de sus funciones es servir y no que todos le digamos ‘chi cheñor’; para eso ya tiene de sobra en el partido de la estrella.

He leído hace poco en un libro de la Fundación de Nuevo Periodismo Iberoamericano algunas reflexiones de Gabriel García Marquez: “Cuando empecé en este oficio tuve grandes maestros que no me perdonaban un adjetivo fuera de lugar. Los jóvenes de ahora escriben a la buena de Dios. Nadie tiene tiempo de enseñarles”. Yo agregaría que encima los jóvenes están en la universidad aprendiendo un estilo de periodismo que se está dejando de lado, las nuevas tecnologías nos arrollan a diario. La pirámide invertida se va a quedar para los diarios tradicionales, y los blogs van a terminar de imponerse (si no lo han hecho ya) en un sector importante de los consumidores de información.

Recuerdo en San Marcos a mi maestro, Manuel Jesús Orbegozo, insistir hasta el hartazgo en que el estudiante de comunicación aprenda a redactar y no usar una palabra fuera de lugar (los adjetivos sólo en estricta necesidad y sin abusar en el número), además de informar con honestidad, conceptos que están demás decir para los que respetan su trabajo. Recuerdo también con aprecio a mi ex jefe de informaciones del turno tarde en La República, César Terán, quien en mi cara borró una nota mía para rehacerla en mi cara en pocos minutos (el velorio de Pastorita Huaracina, donde él estuvo de asistente).

“Hay que informar cosas nuevas y nada de refritos”, decía Terán. Al principio le tenía bronca pero luego aprendí que uno debía ser así en este oficio. “Hay que leer de todo en todo momento, yo leo poesía en el transporte, eso ayuda a la hora de redactar”, decía. Del jefe de la mañana Percy Ruiz, también aprendí mucho y le guardo un buen recuerdo. Hay infinidad de anécdotas y el tiempo es corto, algún día sería bueno escribirlas. Pero pueden darse una idea del mundo del periodista leyendo la novela de Jaime Bayly “Los últimos días de la Prensa”, creo su mejor obra.

En este trabajo uno va recorriendo la ciudad, el país, el planeta en busca de la noticia y a veces la noticia lo encuentra a uno, entonces hay que estar siempre preparados (así no trabajemos en un medio), para eso ya tenemos los blogs, una herramienta maravillosa para los comunicadores.

Los periodistas en su mayoría –no sé si todos- aspiran en el fondo a ser escritores; de hecho las noticias del día a día viene a ser la historia del presente, que servirá en un futuro a los historiadores para descubrir las claves que expliquen los hechos con la visión de la historia, sin prisas; sin tener encima de uno al editor presionándonos contra el cierre. Recuerdo a un ex jefe gritar “Notas, notas, notas”; y con vergüenza debo reconocer que en ese tiempo demoraba mucho en terminar una simple nota de locales, tal vez uno pensaba que escribía una crónica que tenía que entregar al día siguiente y se daba el tiempo para adornarse lo más que podía; pero en algunos diarios no todos tienen computadoras para cada redactor, y hay que apresurarse.

Lo mejor que le puede pasar a un periodista es escribir sobre el tema que conoce y le gusta, y cobrar por ello como un free lance. De allí la lista de periodistas especializados en economía (que a mí me atrae poco), ecología, analistas políticos. Cabe mencionar también a los famosos corresponsales de guerra, desde los periodistas de CNN que transmiten en directo desde el interior de los tanques Norteamericanos, que disparan a todo iraquí que se cruce en su camino, convirtiendo en héroes a sus soldados y haciendo creer a sus televidentes que la guerra es un juego de video.

Pero también están los corresponsales de guerra que se la juegan la vida en las calles con el riesgo de morir en un ataque o de ser secuestrados, estos son los que informan otras caras de la noticia (muchas veces distinta a la de CNN). Algunos ejemplos de corresponsales, el escritor Ernest Hemingway, Winston Churchill fue corresponsal en Africa antes de ser uno de los mejores estadistas del siglo XX, Ryszard Kapuscinski, y un peruano, Manuel Jesús Orbegozo.

La vez que un periodista fue a una conferencia oliendo a mierda

Era época de circos en Lima, entonces tuve la comisión de acompañar a una inspección preventiva con la famosa fiscal de prevención del delito, Julita Pachas. Había que ver el estado de los animales de algunos circos de nuestra ciudad. Entonces uno se trepa cual Indiana Jones en la parte posterior de la camioneta de la Fiscalía con su fotógrafo, y va junto a los practicantes de veterinaria en medio de chistes para hacer más pasadero el viaje hasta San Juan de Lurigancho.

Al final de la comisión uno se queda con el fuerte olor que los animales tienen, entonces pasa lo que es común, hay que pasar de locales a política en un santiamén, ir corriendo a una presunta reunión de emergencia de Consejo de Ministros, al menos eso entendió desde el diario mi fotógrafo, quien recibió la orden en su celular (yo no tenía en ese entonces).

Vamos corriendo al Ministerio de Trabajo (cuando estaba en la Av. Salaverry) con un olor a mierda. Mi amigo fotógrafo me dice en broma ‘ya estás ascendiendo, ya te han mandado a una reunión de Consejo de Ministros’. Hoy, 2008, pienso que tal vez ir despidiendo ese olor es el que se merecen recibir algunos políticos.

Al final no había tal reunión sino una firma de entendimiento entre la Cámara Peruana de Construcción y el Sindicato de Construcción Civil, para resolver el tema de las negociaciones colectivas (han pasado tantos años y tal negociación sigue). Entonces uno pierde la vergüenza por oler a bosta de establo entre el dirigente Mario Huamán, el bien trajeado Leopoldo Sheldje y el criollón (eso me pareció) ministro Jaime Zavala Costa.

Esto fue el 2001, tiempos en que Paniagua preside un Gobierno de Transición (249 días), luego de que Fujimori renunció por fax (19/11/2000), y el Congreso destituyó a Fujimori por incapacidad moral (21/11/2000). Eran tiempos donde los abogados como Corrochano eran detenidos, y tres vocales de la Corte Suprema eran suspendidos por aparecer en los famosos ‘vladivideos’

Un hito importante de estos tiempos fue cuando el Presidente Paniagua suscribió la Declaración de Chapultepec (12/02/2001), donde instó a los medios a afirmar los valores democráticos. También se publica la ley que crea la Comisión de la Verdad y Reconciliación, la cual se instala el 13 de julio del 2001 y que en el 2008 muchos se lamentan de que haya existido.

Algo que pasa siempre en el periodismo es que hay noticias que opacan a otras, un ejemplo fue el terremoto que sufrió Arequipa el sábado 23 de junio, al día siguiente fue la noticia del día hasta que a las 10 de la mañana se informó que Vladimiro Montesinos era atrapado en Venezuela, y el sismo pasó a segundo plano. Así es este trabajo.

El periodismo te acerca a varias vertientes de la realidad, y uno aprende mucho. En esta profesión uno pasa de escribir horóscopos hasta sesudos artículos de política internacional.

Hoy miércoles 1 de octubre se celebra el día del periodista peruano, entonces hacemos un alto de algunos minutos para algún brindis entre colegas, y hay que recibir los saludos de medio mundo para luego seguir recibiendo las trabas de siempre en nuestro trabajo, como el no facilitar información de las instituciones públicas en el marco de la Ley de Transparencia.

Para el periodista no existen los días feriados, pero existen grandes borracheras para celebrar este día, también son buenos los demás días luego de salir de la oficina, son testigos de esto los bares del Centro de Lima, donde la mesa de periodistas son divertidas.

Uno puede contar muchas cosas, como la existencia de los periodistas que denigran la profesión, los famosos ‘mermeleros’, los que se prestan a las cortinas de humo, los que manipulan la información, los que venden sus ideas, en fin, hay de todo.

Duerme la ciudad pero siempre hay un periodista despierto. Hasta algunos super héroes del comic son periodistas como Superman o el Hombre Araña. Aunque ahora no estoy en un medio, por mi trabajo siempre he estado cerca de ellos, esta vez desde una oficina de prensa de una institución. Un abrazo a todos los periodistas, a mi amigo Martín, Roger, Oscar, Ismael, la lista es larga.

Post data

La historia de los circos no se publicó en el diario pero se convirtió en una crónica que salió en otro periódico donde era colaborador.

Un periodista que se respeta va siempre bien presentable a trabajar, la anécdota del circo y el MINTRA es sólo para graficar las condiciones en que uno tiene que moverse a veces (y ni les digo del sueldo de aquel entonces y del engaña muchacho de los diarios que defienden a los trabajadores). Por ello en la portada va la foto que me tomó mi gráfico, y va otra tomada años después en otro lugar y en otro contexto laboral (eso para mis queridos bromistas que les gusta lo que conlleva la historia del zorrillo).

Muchas historias se quedan en el tintero, al vez deberían escribirse como alguna vez quedamos con M, escribir un libro con historias de periodistas borrachos, tramposos, mermeleros, los vagos de las redacciones, las plumas nefastas, los editores sin agallas, los colegas ignorantes, las coleguitas ricototas que le rompen el ojo a uno, los honestos a rajatabla etc. Ojalá algún día se concrete, sería muy divertido aunque a muchos les parezca poco serio, pero como dije al principio, para ser periodista hay que tener estómago y ganas de joder.



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jueves, 4 de septiembre de 2008

De la feria del libro a la feria del sexo


Es lo mismo de todos los años. Esperar a mi amigo C sentado en el paradero de Circunvalación y Javier Prado. Parezco un envase vacío esperando llenarse de algo bueno en la Feria del Libro de Lima. El año pasado me había prometido no volver porque nada me emocionaba de esta feria, pero uno promete y promete y vuelve a recaer como un adicto a las drogas. Creo que hay cierto placer en romper promesas para jodemos la vida. Uno siempre dice no vuelvo más pero regresamos porque no podemos contra la esperanza de que este año será mejor.

No se puede evitar caminar en esa procesión de los devotos del consumismo del Jockey Plaza, lugar al que sólo voy por la feria y donde nunca he comprado una mísera aguja porque todo me parece caro, pero quien puede comprar que lo aproveche.

Hay que pagar la entrada. Primera sorpresa, son dos soles y no un sol como lo anuncia el suplemento de la feria ‘Leer o morir’ (el año pasado costó un sol), tal vez los dos soles es el precio de fin de semana (es sábado 26 de julio, quién sabe). Tal vez deba recordar que estamos en época de inflación ‘importada’, tal como lo dice siempre el inequívoco Presidente Alan, la culpa siempre es de los otros y nunca nuestra.

Se ha dicho que a esta feria asisten más de 200 mil personas, o sea que el alquiler se pagó de lejos con el ingreso de las entradas; felices los del Jockey Plaza que encima tienen la concha de discriminar que autor va o no va, lo digo por el tema de los escritores presos por terrorismo que no pudieron ir a la feria a recibir un premio, en fin.

Tal vez esto haya servido para marketear la feria. Ya un preso dijo en la premiación (que al final fue en Petroperú) gracias a esto se ha despertado una nueva sensibilidad entre los medios y las personas; y el Jockey Plaza queda como el ente virreynal, reducto de blanquitos con billeteras gordas.

Otro evento que sirvió para marketear la feria, ha sido el lío entre la Cámara Peruana del Libro (CPL) y los señores de Alianza Peruana de Editores (ALPE); con la retahíla de dimes y diretes en los medios creo que hasta los más despistados se han enterado que Lima tiene una feria del libro, pobre pero honrada, diría mi jodido lado sarcástico.

Encuentro trabajando en la feria a mi amigo sanmarquino L, librero de a pie y amante de los libros, que sin anestesia hipócrita me dice que lo mejor de la feria siempre son las ponencias, a veces más que los libros en si.

Eso de que la feria impulsa la lectura no sé cuan cierto sea. Esto es en realidad un mercado donde las editoriales ponen en vitrina lo que tienen y compran los que pueden comprar. Este año lo que más se vendió fueron libros para niños ha reportado la CPL. Cuanto de estos libros vendidos se lee, ojalá todos, yo con vergüenza reconozco tener libros comprados en ferias pasadas esperando mi lectura.

Recuerdo que en años pasados compraba libros por montones (cuando la feria era en la Av. La Marina), ahora lo hago a cuentagotas, en esta 13 feria sólo compré un manual de informática, ya nada de literatura ni filosofía; ¿será acaso que me he convertido en un hombre anodino que ha salido de la feria más deprimido que cuando entró?

Otra vez me quedo con ganas de no poder comprar algunos libros por ser caros para mi bolsillo, mi stand favorito siempre es el Fondo de Cultura Económica, y por allí escondido en otro stand el diario de Pizarnik y uno que otro libro de historia y ensayos de política. Tal vez a la feria se viene a ver lo que no puedes comprar, así me dice sonriente mi profesor sanmarquino B, el cinéfilo de la eterna gorrita, al que encontré allí.

Recuerdo que hace diez años no compré un libro perfecto para adentrarse en la filosofía alemana (editado por la Universidad Peruana Cayetano Heredia), de lo cual me arrepiento pues incluso le presté el dinero a un amigo para que lo compre, y yo me llevé sólo el libro “Introducción a la literatura alemana”. Siempre busco este texto pero ya no existe. Algunas cosas que hacemos de jóvenes lo lamentamos de viejos, de viejo verde diría mi lado sarcástico.

Este año hemos estado más en plan coqueto con C, pues al ir al stand de Petroperú me era difícil sacar mis ojos de la chinita ‘rica’ que daba informes al público, no importaba que no supiera darme razón de los libros ganadores del Copé de hace algunos años atrás. Ella iluminaba ese lugar y eso era suficiente (¿trabajará en Petroperú gracias al APRA? Si es así voy corriendo a sacar mi carnet a Alfonso Ugarte).

Tampoco puedo dejar de mencionar a la vehemente vendedora del stand de Unimundo, que casi logra que le compre el libro “Lima Antigua (1562-1947)” que contiene hermosas fotografías de la Lima de ayer. Guapa la niña pero tanto ímpetu comercial me avasalló (me faltaron unos vodka para sacarle el celu creo), luego leí en un blog de Perú 21 que se llama Erika, el nombre de la chinita se las debo.

Historia aparte es el pabellón dedicado a Chile, hubo muchos libros interesantes, aunque a mi amigo C sólo le interesaba encontrar libros de historia donde se explaye sobre la posición chilena sobre la guerra del Pacífico. C, consumado antichileno, escudriñó libro por libro para ver que encontraba. Lástima que los libros que le interesaban sólo estaban en exhibición y no en venta, y eran pocos los que abordaban el tema de la guerra.

Hay que reconocer que una buena delegación de autores chilenos ha visitado esta feria. Capítulo aparte es que mi amigo C, haya intentado enamorar a una señorita chilena (sospechamos por el acento), pero con resultado fallido; aunque en el fondo sólo lo hace para vengar la guerra perdida con un ‘sexo duro’ con cualquier chilena que se le atraviese, según dice riéndose como un desquiciado.

“Esto por el Huascar, toma esto por Arica…”, dice C, mientras ensaya con la mayor discreción algunos movimientos pélvicos sexuales; y yo claro me mato de la risa, y recuerdo luego a otro amigo que también hace lo mismo pero con las ecuatorianas. Uno nunca sabe cuantos ‘heroicos’ patriotas dispuestos a todo se encuentra en estas ferias, habría que darles una medalla en vida creo.

Pero ya esta bueno de ‘terrorismo sexual’. La feria, el mercado editorial de mayor importancia según dicen todos los expertos ha cumplido su cometido, vender más este año. Ojalá pronto tengamos una feria como la de Buenos Aires o la de Guadalajara, México, ni que decir de la de Frankfurt, soñar no cuesta nada. Ojalá un día vengan autores de la talla de Tom Wolfe, Paul Auster, Günter Grass, ahora no sé si sueño o estoy terminando esta historia con ganas de joder.

Post data: Les debo lo de la feria del sexo, creo que eso fue hace 2 o uno año saliendo de la feria del libro, no recuerdo, pero siempre con mi amigo C (el hombre del falo en ristre contra toda chilena); pero como necesitaba un título socarrón no sé me ocurrió otro.

miércoles, 27 de agosto de 2008

El Constantino Carvallo que yo conocí


Nunca quise decirle a Constantino que yo era hincha de Universitario de Deportes, tal vez porque algunas diferencias han servido para construir lazos de amistad que van más allá de la anécdota del fútbol. Constantino era un hincha correcto de Alianza Lima. Las pocas veces que hablábamos de fútbol y de su club, lo hacía siempre con altura y reiteraba las cosas que decía en los medios; hay que apostar por el ser humano en el jugador. Era sin duda una persona que creía en los valores morales, fortalecido seguramente por su formación como filósofo.

Su trabajo en las divisiones menores del club es conocido. Muchos jugadores cambiaron su historia gracias a su incesable trabajo. Más de una vez se enfrentó a las taras que han llevado a su club al divagar errático que es ahora, señalando con nombres y apellidos a los que deberían irse por ser mal ejemplo como personas y por ende mala influencia en las jóvenes generaciones; en ese saco están los Jayo Legario, Waldir Saenz, Carlos Franco, y demás tira de personajes sombríos.

Uno quisiera no escribir sobre la muerte de sus amigos, pero en algún momento de nuestras vidas pasa. La noticia me ha sorprendido como de seguro a muchas personas del país; Constantino Carvallo Rey, ha sufrido este 18 de agosto un paro cardíaco que ha terminado la existencia física de uno de los más grandes educadores del país de los últimos años.

Antes de seguir debo confesar que no he sido un ‘gran amigo’ de Constantino, nos unía en principio una relación de trabajo, él era miembro del Consejo Nacional de Educación (CNE) y yo parte del equipo de prensa del CNE; pero con el pasar de los años forjamos creo una relación de mutuo respeto y afecto personal.

Antes de conocer a Constantino en el CNE, conocí años atrás a un gran amigo personal de Constantino, este era David Roca, con quien realice mis primeros pinitos periodísticos. Fue a través de David que descubrí a la persona que se escondía detrás de la aparente frialdad de Constantino. “Ahora que estás en el CNE hazte amigo de Constantino, es un pata bacán que conozco desde que estudiamos en la Católica, es una excelente persona”, me dijo David, y conociéndolo no iba a mentirme, de hecho dijo una verdad categórica.

Ahora que Constantino no está físicamente entre nosotros, he sido testigo de como la partida de una persona muy querida afecta a otras. Por el tiempo que trabajamos con él junto a mi amigo Ismael (prensa del CNE), puedo decir que su rol de maestro y defensor de la profesión docente ha dejado una huella indeleble en las incontables personas que trataron con él.

El maestro Constantino

Constantino siempre resaltó la misión del maestro, y defendió la mística de este trabajo. En la época de discusión de la Ley de Carrera Pública Magisterial (CPM) pidió transformar todo el proceso de formación docente, para así recuperar el nivel de la profesión. “Muchas veces los que estudian educación son los que no pueden estudiar otra cosa, urge defender la vocación del maestro. El trabajo de maestro hoy está mal considerado y no tiene respeto social; hay que transformar todo para recuperar el valor de la función del maestro”; dijo más de una vez en las entrevistas que desde el CNE coordinábamos para tratar el tema de CPM en los medios.

Capítulo aparte es la creación de Los Reyes Rojos, colegio que de alguna manera ha llenado un vacío pedagógico en el tiempo que fue creado, y que hoy es un modelo interesante a seguir; de hecho a mí me hubiera gustado estudiar en un colegio así. Los cientos de alumnos que han pasado por este colegio de seguro lo recordarán siempre con una sonrisa amable, que mejor forma de perdurar en el corazón de las personas.

Pero la relación que nos unía era profesional, y en ese campo no pudo ser mejor. Constantino ha sido uno de los consejeros del CNE que más colaboró en la difusión mediática del Proyecto Educativo Nacional (PEN), que ojalá los peruanos comprendan el valor de esta herramienta de desarrollo, y que no quede oculta por este gobierno y los siguientes por dárselas de Adán (conmigo empieza todo).

Constantino el comunicador


Con un lenguaje sencillo y directo, sin pretensión retórica de sapiencia académica (que las tenía), pero sabía que no hay mejor forma de llegar a todos que con sencillez en el mensaje. Sus artículos periodísticos eran siempre agudos, además de bien articulados a la educación y realidad nacional. Era sin duda una voz que iba lejos de la medianía, por lo que más de una vez se ganó enemistades entre las autoridades y políticos del más alto rango.

Fue siempre muy generoso con su tiempo para el equipo de prensa del CNE (que más valioso hoy en día), siempre dispuesto a asistir a las entrevistas, no discriminaba ir a medios pequeños, sabía que había que aprovechar todas las puertas para meternos. Y las veces que no podía por su agenda las compensaba luego con más trabajo coordinado con el equipo de prensa.

Aún recuerdo las veces que entregaba algunas mañanas de los domingos, por la causa educativa, cuando la mayoría dedica estas horas a la familia o al descanso.

Han sido muchas horas de trabajo con Constantino en la grabación del segmento televisivo “Visión educativa”, que el CNE tenía en el desaparecido programa del Ministerio de Educación en TNP, “Educación en Democracia”. Donde junto a otros consejeros llevó el debate a todo el país con el objetivo de hablar de un tema importante, la educación como motor de desarrollo personal y por ende del país.

Han sido muchas las anécdotas en los estudios de TNP, así como las incomodidades de grabar en situaciones a veces incómodas, o de pasar de conductor de un segmento responsabilidad del CNE a conductor del programa por problemas de última hora en el equipo de prensa del MINEDU. Han sido horas de charla de todos los temas, a veces sentados en el restaurante de la espalda del canal, esperando que por fin entremos a grabar, retrasados por descoordinaciones entre TNP y el MINEDU.

Fue durante una espera en TNP, juntos a Caridad Montes (ex secretaria general del SUTEP) y otros maestros presentes, que intercambiábamos opiniones de su libro “Diario educar” (2005). Aquella vez Caridad pidió que ojalá este libro llegara a todos los maestros. Yo había leído ya el libro, y sin ánimos de ‘patería’ puedo decir que es uno de los mejores libros que he leído.

Leí el libro de un tirón por ser fascinante. Fui a la presentación, donde el lugar estaba repleto, casi no pude hablar con él, pero me quedó grabado algunas palabras de esa noche: “Mi colegio es ahora un gran hueco en San Isidro”. Tal vez las penas que había pasado en su colegio estaban ocultas en ese hueco, quizás la educación que le tocó vivir era un gran agujero para él, y tal vez eso lo motivó a crear Los Reyes Rojos, un colegio de filosofía educativa humanista.

Ojalá este libro pudiera ser conocido por todos los maestros y padres; tal vez el MINEDU podría tomar algunas partes para ser usado en sus textos que distribuye a nivel nacional.

Constantino el compañero

Y aquella vez junto a Caridad fue que le pedí me firmara el libro, y con gusto escribió: “Para Emilio, amigo de gran sensibilidad, con afecto, Constantino”. Acto seguido le entregué el libro de poesía que había publicado hacía dos años, y que seguro David Roca ya le había dicho algo.

Constantino era un lector voraz, alguna vez en las reuniones en el CNE aprovechaba algunos minutos libres para leer algún libro; y alguna vez se llevó sin avisar (porque no había en ese momento a quien informar) el libro de nuestro amigo conserje, que tenía un título curioso y que no recuerdo ahora, pero al día siguiente envío el libro, luego de que nuestro amigo conserje buscó y rebuscó por toda la oficina.

Constantino dedicó también muchos años de su vida a Educación Para Todos (EPT), aunque al final no supo en que quedó este esfuerzo conjunto que le costó horas hombre al país. Alguna vez dijo en una reunión en el CNE: “No quiero reunirme todos los martes de mi vida por tantos años para algo que no sirve para nada... no quiero eso... Pero ojalá este año 2007 traiga muchas angustias, ya que si ese es el motor de la existencia…” dijo citando a Heidegger. Eran días de reuniones maratónicas y de suma importancia para el CNE.

Sin duda sus intervenciones en el CNE demostraban una sincera preocupación por el quehacer educativo. Lo recordamos todos en el CNE por rescatar el concepto de escuelas amigables para los alumnos, y esto era que los chicos sean felices yendo a estudiar; y para alcanzar esto debíamos trabajar todos desde donde nos toque.

Cuando empecé a trabajar en el CNE no conocía mucho a los consejeros (25), y en un principio Constantino me pareció una persona distante y hasta llegue a pensar que era un tipo ‘sobrado’, pero estaba distante de la verdad. Quedarán para los recuerdos del equipo de prensa de aquel tiempo (Ismael y yo), los fragores de la última campaña electoral, donde nos dimos la mano como amigos y trabajamos con Constantino, creo que él valoró eso y nosotros también.

Nos quedará siempre la imagen de un hombre que prefería ser la piedra en el zapato que monedita de oro, siempre criticando con sustento el sistema educativo y la inacción de las autoridades, desde las ministeriales hasta el Presidente de la república. Constantino siempre resaltó que las políticas educativas en educación las diseña no el ministro sino el Presidente; recordamos cuando Alan García asumió el poder y Constantino escribió en El Comercio que ojalá Alan no sea Adan García en educación, y que continúe lo avanzado.

“El PEN no es un menú donde el gobierno elige lo que le gusta y hace un check y dice ya cumplí con este punto y aquello; es un todo que se articula con otras políticas sociales”, dijo Constantino en una entrevista junto a León Trahtemberg (consejero CNE) en La Ventana Indiscreta, en respuesta al ministro Chang al hacer este un balance de su sector, a casi un año de gobierno aprista.

Quedan muchas historias vividas junto a este gran personaje, maestro insigne de muchos jóvenes y humanista a carta cabal. Ahora que el MINEDU le ha otorgado póstumamente las Palmas Magisteriales en el grado de Amauta, oficializando lo que hace tiempo se ganó; tal vez sería mejor que el gobierno apueste por la educación y sea prioridad, ese sería un mejor homenaje a todos los niños, que al final es lo que más importaba a Constantino, hacer que los niños sean felices en las escuelas.

Ahora que no estás entre nosotros he empezado a releer el libro tuyo estimado Constantino, tal vez para homenajear tu memoria, pero creo que más por placer y para redescubrir el universo del maestro, dolores y alegrías.

Apreciado Constantino ya nos estaremos viendo por allí, si es que hay un más allá, o cielo o lo que sea, nos vemos.

lunes, 28 de julio de 2008

Decreto la reforma del alma


Anecdotario de un discurso presidencial

Hay que empezar esto con una sonrisa, forzada o socarrona, elija la que más le acomoda. Empiezan los cuchicheos, las tosecitas intrigantes, el runrún político, y claro el lamentero pensar de muchos, ‘hay que joderse Alan va hablar’. Si señores es 28 de Julio.

Somos a los que nos toca escuchar, analizar, ‘autocastigarnos’ con el verbo florido de nuestro Presidente. Que bueno que no hay un discurso previo de hora y media del nuevo Presidente del Congreso, el nunca bien ponderado Quesquén, acaso la versión de un Guasón ‘buenito’, porque el caballero oscuro es sin duda el bravío Mulder. En fin.

Somos a los que nos toca quedarse en casa, porque los que pudieron se fueron de la ciudad para no tener que oír aquellas cosas que conlleva un discurso presidencial. Entonces me toca lidiar entre la cocina y las cifras (no recuerdo ninguna pero canal 7 nos las recuerda a cada rato como previendo esto, y claro El Peruano mañana y demás prensa ‘responsable’) del discurso.

Entonces pongo mi cara de entierro y escucho por la radio el discurso. No he querido salir porque soy masoquista y desde hace años no me pierdo ningún discurso. Tampoco salgo de casa por miedo a que roben mi austera vivienda (los choros no creen en nada). Aunque el ministro Alva diga en rueda de prensa post discurso que según las encuestas la inseguridad ciudadana ha bajado 7 puntos porcentuales, ‘ya no hay secuestros señores periodistas’; o sea quiere decirnos deja de joder con tus preguntas y déjame ir a Palacio junto a mis hermanos apristas.

El discurso trae muchas cifras pero no recuerdo ninguna ahora. No sé si se trate de atosigarnos con los números, pues todo se puede hacer con los números, sólo es cuestión de jugar bien tus fichas numéricas. Alan nos ha dado un discurso con el software de los noventa al estilo Fujimori, obras, mano dura, disciplina fiscal; dice Tafur en mesa televisiva post discurso.

Pero más sabroso nos parece Yehude, quien compara el discurso como si a un lambayecano le invitan un arroz con pato, y el arroz está rico pero faltó el pato. Y si hablamos de sabrosuras el general Donayre nos la ofrece de otro tipo, luego de elogiar el discurso anuncia que hará una redada en el acto para llevarse a los periodistas que no hayan hecho el servicio militar.

Como ya sabemos el discurso empezó con la egregia figura de nuestro Presidente saludando a la majestad del Congreso, para luego echarle la culpa de la inflación a la coyuntura internacional, al alza del petróleo y demás ‘vainas’ que domina la mafia financiera del mundo.

Luego al minuto 10 resalta en una breve retahíla de autoculpas, ha faltado presencia juvenil en el gobierno, entonces se me viene a la mente los figurones del aprismo; entonces les toca joderse a los tíos de la Juventud Aprista Peruana.

En Amériva TV el ex ministro Ferrero Costa defiende los logros del gobierno toledista y le recuerda a nuestro Presidente, ‘oe lo que tienes es gracias a nosotros’; y luego recala que es fácil tener un superavit si no gastamos; o sea como pa’ bruto un ejemplo, una empresa puede decir tengo superavit porque no le pago a mis trabajadores; de que estamos hablando hermanito.

Y que decir de Cotler que le dio con palo a nuestro querido Presidente. Ya dice el refrán gallo viejo con el ala mata. ¿Qué es eso de que el Perú es la madre patria de los otros países de la región? ¿Acaso un recurso retórico para fundamentar la necesidad del Ministerio de la Cultura?

Y lo de la reforma del alma. “García siempre tiene estas cosas, mejor me reservo mi opinión en este tema”, dice Cotler luego de las sonrisitas de Rosa Maria palacios, y de seguro muchos, decenas, cientos, miles, millones… en el país. Jajajajaaj que me cag… de la risa, disculpe usted amigo lector. Hay que ser serios con esto, no volverá a pasar. Es que estos tipos de reforma le toca anunciar a Cipriani en un Te Deum, ese ha sido el único lapsus del discurso, o sea casi ninguno.

El momento más tierno fue el saludo mano a mano a la bancada Fujimorista, hay que ser agradecidos. Mano en ristre los pulcros fujimoristas reciben el saludo presidencial con amplia sonrisa (sólo la sonrisa del Guasón es más grande). Sólo Moyano saluda con gesto adusto y cierta desconfianza (pero por qué), y claro Raffo con más sapiencia que Kung Fu Panda se guarda su mirada taimada para después de que las cámaras dejen de enfocar este momento. Hay más fujimoristas pero no los reconozco, disculpen señores NN.

El epílogo del ritual de 28 es la despedida del Presidente en medio de las palmas apristas del Congreso. El subirse a un Mercedes Benz y no poder ir rápido a Palacio porque cientos de policias, seguridad personal, los Húsares de Junín obstruyen Junín (disculpen pero así salió).

La yapa

Gato gordo en rueda de prensa post discurso, ante la pregunta impertinente de un periodista sobre el caso Leysi Suárez, quien tuvo la osadía de poner el poto calato sobre nuestra inmaculada bandera, y que un día antes se reunió con el ministro Garfield para pedir disculpas; el impoluto político dijo: “señores hay cosas más importantes de que ocuparse”. Veste con…

lunes, 23 de junio de 2008

El fin de la inocencia, 19 años después


Un día de 1996

Con el ánimo relajado y esperando sin mas el almuerzo en el comedor universitario de San Marcos, espero en la cola mi turno de entrar. No recuerdo si estoy leyendo algo mientras, o tan sólo espero con la mente en blanco mientras mis oídos oyen de todo; desde disquisiciones filosóficas sociales hasta los detalles del trasero de moda de alguna Facultad.

Entonces lo escucho, dos estudiantes de Derecho dicen en broma y con lenguaje arrabalero: “terminando la carrera hay que hacer billete, hay que defender narcos, ya que los cojudos se ocupen de los casos perdidos de los muertos de hambre”.

Ya sabemos que hay detrás de una broma y de la casuística de decir sin decir lo que queremos decir. Allí lo tenía ante mis oídos, la vida de los abogados estaba hecha. Ahora me queda sólo recordar el chiste de abogados, el de soltar un gato delante de ellos. Mientras, la inocencia va muriendo.

Junio de 2008

Había un tiempo en que podía ir por la calle abrazado con un amigo sin generar ningún tipo de mal comentario, eran los años maravillosos de la niñez. Había un tiempo en que podíamos confiar en las personas, tal vez porque nuestro mundo era pequeño y los tiempos otros.

Hace algunos días volví por X motivos a la escuela estatal donde estudié la Primaria, hoy llamado Manuel Scorza Torres. Pregunté a algunos estudiantes de esta escuela si sabían quién era Scorza, me respondieron con silencio, sólo uno dijo dudando que fue un escritor.

No sé si algún alumno de esta escuela sabe con certeza que Scorza fue un poeta y novelista peruano nacido en Lima en la década del veinte, y que desde muy joven se dedicó a la lucha política, reivindicando los derechos sociales de los indígenas. Que fue militante del Frente Obrero Campesino Estudiantil Popular (FOCEP), junto Genaro Ledesma.

Probablemente (presumo yo) el colegio toma el nombre de Scorza, luego de su muerte en un accidente aéreo en noviembre de 1983; porque el colegio empezaba a llenarse de maestros sutepistas y había que enarbolar la bandera de los líderes de izquierda, y de pasada ganarnos alguito; pero claro los alumnos de hoy les importa más el regatón que la historia. Y la inocencia sigue convaleciendo.

Encontré al colegio cambiado, no quedaba nada de las aulas de mi niñez, sólo la infraestructura que dejó Fujimori en los noventa; una estética arquitectónica que a mí no me gusta mucho pero en fin. Ya no había la catarata natural de arena de donde nos arrojábamos en caída libre desde unos 20 metros de altura sin temor a dañarnos. Toda esa arena la habían vendido.

Alguna vez en aquella catarata –donde encontrar los caparazones de milenarios caracoles era el pan de cada día- jugamos con chicos del colegio Franco Peruano; cuando había lo que podríamos llamar una pasantía social, no sé si hoy se hacen en algún colegio.

Aquella noche era la fiesta de aniversario del colegio. Sé que las generaciones son distintas y que nos toca a los mayores ‘criticar’ a nuestros sucesores, y a los chicos rebelarse; y no quiero parecer anticuado pero que alumnos de secundaria beban al pie del escenario (donde unos regetoneros de esta escuela hacen lo suyo) libres de la supervisión de los profesores; con el agravante de beber un licor de mala muerte, hasta para los excesos hay que tener estilo.

Algunos chicos rondan por el escenario machete en mano (claro bailaron alguna danza folklórica horas antes), y eso tiene una connotación en un lugar donde la violencia de las pandillas es lo común, además de los chicos que rondan las afueras de la escuela para desatar cualquier bronca.

Si en los Estados Unidos los chicos llevan armas de fuego para llevar a cabo sus matanzas, aquí llevamos machetes. Yo no soy un cucufato y estoy en las antípodas de ser y menos parecer un simpatizante de la tribu de los Amish(*); pero este es el fin de la inocencia en las escuelas.

El fin de la inocencia, 19 años después

En 1989 Don Henley, baterista y cantante de The Eagles, grabó su álbum ‘the end of the innocence’, donde uno de las canciones más exitosas es la que da el título al álbum.

Hacía poco había terminado la Secundaria, y a duras penas había escuchado una que otra canción de The Eagles y sólo una de Don Henley como solista: "Johnny Can't Read" (que más de alguno habrá bailado en alguna fiesta quinceañera de la época), canción que salió a gritos en contra del analfabetismo y que le costó un boicot por los programadores de radio. ¿Analfabetismo en Estados Unidos? ‘Tas webón’.

Escuché la canción en radio Telestereo (88.3 FM), nunca me preocupé por saber de la letra hasta años después, pero la melodía me gustó desde el principio. Luego descubrí que Henley es un inconforme con el sistema, que odia a las compañías de software, también a las abusivas empresas discográficas (en el mundo hay 5 que dominan todo), a los abogados corruptos que visten elegante pero tienen mierda en el corazón, a los Estados naciones corporativas, y cualquier cosa que enarbole la explotación punto com.

El fin de la inocencia narra la historia de unos campesinos de los Estados Unidos que llevaba aún en sus corazones la inocencia, pero serían devorados por el mundo corrupto y desgraciado que sólo le importa ganar dinero cueste lo que cueste.

“Recuerdo cuando los días eran largos y estábamos tirados debajo de un cielo azul profundo, sin tener que cuidarnos del mundo, con papá y mamá sosteniéndonos”; dice el inicio de la canción que luego cuenta como este padre engañado por el cuento de hadas de los abogados (again lawyers), le ocultan lo que dicen las letras minúsculas de los contratos y pierde la única propiedad que tienen en el mundo, la tierra.

”Pero conozco un lugar donde podemos ir el cual no ha sido tocado por los hombres”, “Pero conozco un lugar en donde podemos ir sin tener que limpiarnos de este pecado, todos sentados y mirando las nubes rondar y la hierba ondear en el viento, descansando tu cabeza en la tierra y derramando tu cabello alrededor de mí, no tendrás mejor oferta para tu defensa”; dice parte de la letra.

Con esta sencilla historia el texano Henley armó una gran canción basándose en el puritanismo de un sector gringo de los ochenta. Tiempos donde los republicanos dominaban todo con Reagan y Bush padre (nada ha cambiado). Aquellos días felices sumidos en la inocencia se fueron, de eso trata esta canción, en algún punto de nuestra existencia seremos engañados y descubriremos que Papa Noel no existe.

Si alguno le interesa ver el video de la canción pueden verla en este enlace de youtube http://www.youtube.com/watch?v=ipP3qy-NZKE&feature=related , la letra está al final del texto si la quieren.

Notas

(*) Los Amish
son una agrupación religiosa cristiana de doctrina anabaptista, notable por sus restricciones al uso de algunas tecnologías modernas, tales como los automóviles o la electricidad. Son alrededor de 200.000 personas, principalmente en 22 asentamientos en los Estados Unidos de América y en Ontario, Canadá. Los Amish son un grupo cultural y étnico fuertemente unido, descendiente de inmigrantes predominantemente suizos de habla alemana. Creen literalmente en el Nuevo Testamento y se aíslan del mundo exterior, defienden el pacifismo y la vida sencilla. Visten como en el siglo XVII o XVIII.

Detrás de ‘cámaras’. Esta nota fue escrita mientras se escuchaba las canciones de Henley, y sobretodo The end of the innocence (no sé cuantas veces). Si alguno le interesa tener la canción se la puedo enviar, dejen su mail en el blog.

Agradecimientos. Si llegaron hasta aquí gracias por su tiempo.

Letra

The end of the innocence


Remember when the days were long
And rolled beneath a deep blue sky
Didn't have a care in the world
With mommy and daddy standin' by
But "happily ever after" fails
And we've been posisoned by these fairy tales
The lawyers dwell on small details
Since daddy had to fly
But I know a place where we can go
That's still untouched by men
We'll sit and watch the clouds roll by
And the tall grass waves in the wind
You can lay your head back on the ground
And let your hair fall all around me
Offer up your best defense
But this is the end
This is the end of the innocence
O' beautiful, for spacious skies
But now those skies are threatening
They're beating plowshares into swords
For this tired old man that we elected king
Armchair warriors often fail
And we've been poisoned by these fairy tales
The lawyers clean up all details
Since daddy had to lie
But I know a place where we can go
And wash away this sin
We'll sit and watch the clouds roll by
And the tall grass waves in the wind
Just lay your head back on the ground
And let your hair spill all around me
Offer up your best defense
But this is the end
This is the end of the innocence
Who knows how long this will last
Now we've come so far, so fast
But, somewhere back there in the dust
That same small town in each of us
I need to remember this
So baby give me just one kiss
And let me take a long last look
Before we say goodbye
Just lay your head back on the ground
And let your hair fall all around me
Offer up your best defense
But this is the end
This is the end of the innocence





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martes, 3 de junio de 2008

El homenaje de un ‘borracho’ a San Marcos


Al pensar en San Marcos, la vieja y querida universidad, no puedo evitar recordar que he pasado momentos muy felices y también de los otros; más allá de frustrarme de que nunca aparezca en el ranking de las 500 mejores universidades del mundo. La calidad educativa no la podemos pagar tal vez porque somos lo que somos, un país que tiene gobernantes que aún no pueden hacer de la educación la prioridad del Estado. Entonces nos toca jodernos y consolarnos con la idea de que estudiar en San Marcos es una forma de conocer el Perú, una especie de reality show académico social político, llámenlo como quieran.

Hace algunos días la vieja universidad ha cumplido 457 años de fundación, el 12 de mayo puntualmente. Entonces he querido sin quererlo contar algunas historias acaecidas por esta celebración. Como dice la canción estar en la universidad es una cosa de locos, entonces hay que regodearnos en la locura para que no nos devore la realidad tirana.

Fui a la Casona el jueves 8 de mayo para encontrarme con una amiga y encontré una mini feria del libro por el aniversario de la universidad, había olvidado que se hacían en la Ciudad Universitaria por estos días.

Recorriendo la feria me sentí como un ficticio personaje de un video del grupo español “La Unión”, con más precisión de la canción “Entre flores raras”, (seguramente alguno la ha escuchado en el soundtrack de la película española de 1985 “En penumbra” del director José Luis Lozano, donde Miguel Bosé hace el personaje de un exquisito perverso).

Hay de todo y hay de nada en esta feria. Están presentes casi todos los sellos editoriales de las universidades. Entonces busco ávido el libro que no compré hace más de 10 años y que me arrepiento de ello. No está aquel libro pero hay autores nuevos, algunos interesantes y otros aburridos. Leo las entradas de sus obras, algunas no sé si son novelas o guiones de comedia callejera; pero quien soy para decirlo, hay que hacer lo que hay que hacer para que sepan que existimos. Al final me llevo dos libros con historias y autores de siglos pasados, tal vez porque todo tiempo pasado fue mejor.

Esta es una historia larga y no quiero aburrir a nadie (puedes decirme ahora ‘veste con’ si es que llegaste aquí). Puedo decirles que hubo café gratis y algunas conferencias en la Casona. Una de escritores jóvenes que repetían lo de siempre, con pasajes que por momentos eran de comedia. Otra era la presentación del libro póstumo del desaparecido poeta Pablo Guevara, allí algunos oradores curaron mi insomnio. Estaban en esta mesa André Coyne y algunos personajes más, me pareció curioso entre los ponentes un jugador de rugby hablando de Guevara; creo que fue el mejor de los que oí esa noche, fue al grano y demostró que se puede ser un atleta fornido son sensibilidad poética. Un buen hallazgo el amigo Zacarías Payne, un nativo de Utah.

Asistimos también a la inauguración de la muestra antológica del artista Carlos Estolaza. Y así sin querer queriendo la noche empezó con copas de vino, y el reencuentro con viejos compañeros de la Facultad de Letras. Algunos ya asoman calvicie y la panza de los años maduros, colegas que se han insertado laboralmente en la universidad, mientras otros hacemos el tránsito por la vida como lobos esteparios.

Al final un buen grupo nos fuimos al Queirolo a continuar la tertulia. Atrás quedó atrapado en la tarde la retreta con Polo Campos, con sus cantantes jóvenes y su eterno tema de conversación, ‘soy el hombre con más mujeres que ha tenido el país’.

Antes de llegar a la mesa del grupo de Coyne (el amigo y albacea literario del poeta César Moro). Nos paseamos en distintas mesas con editores y columnistas de diarios de Lima, gente muy divertida y uno que otro con mejor disposición que cuando los conocí años atrás en la redacción de un diario importante de Lima. La verdad es que no hay nada más divertido que estar en medio de unos periodistas borrachos, junto a artistas que se ganan la vida como pueden en esta puta ciudad.

Con el pasar de las horas caímos cual paracaidistas conchudos en el grupo de Coyne, algunos no dejan de tomarse fotos con él como si fuera un animal raro. Entre copas sale la noticia de la liberación de la chica Melisa Patiño, su enamorado presente salta hasta el techo de la emoción y propone ir en caravana hacia la casa de ella en Villa María.

La noche tiene muchas historias, algunas escatológicas (esas me las guardaré por ahora), otras dramáticas, cómicas, de todo hay en esta botica de historias que son los bares de Lima. Todo pasa en esta ciudad.

Esa mañana del 8 de mayo estudiantes sanmarquinos se enfrentaron a la policía en protesta por la pérdida de terrenos de la universidad, para la construcción de las obras del jefe de la banda del SAT, que a veces es alcalde de Lima; como lo llama con tanta gracia César Hildebrandt.

Tal vez lo políticamente correcto hubiera sido contar las historias de personajes egregios de la universidad, o su historia enraizada en la formación de nuestro país y cosas así, pero en San Marcos hay de todo, desde buenos profesionales hasta la más grande escoria, si algo aprendí allí fue a ser crítico; allí o te haces fuerte o te pasan por encima. Todo esto nos estimula a seguir viviendo como somos, animales urbanos de esta ciudad.

Un feliz aniversario a mi vieja universidad, tarde pero sincera. Por último amigo lector si llegó hasta este párrafo es prueba de que es fiel al castigo; y no es obligatorio seguir leyendo pero si le interesa saber del homenaje de nuestro alcalde mimo a la universidad (porque las más de las veces no habla), allí tienen tres párrafos más.

El homenaje del alcalde Castañeda a san Marcos en su aniversario

Muchas veces me he preguntado que hubiera sido del país si no existiera la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Institución que acaba de cumplir 457 años de fundación, y que en estos días se encuentra enfrascada en una pugna por defender sus predios frente al afán cementero del alcalde Castañeda, a quien le importa un rábano el respeto a las instituciones centenarias. Basta oír (las pocas veces que aparece) sus explicaciones dignas de un mercader, y para poner el pecho a las críticas manda a sus esbirros burócratas.

Dice el mimo: ‘Ya está todo avanzado, ya no hay vuelta atrás, los que se oponen son vándalos con intereses políticos’, y toda una sarta de estupideces. Para eso es importante dialogar E INFORMAR y no acordar acciones en medio de la oscuridad, es que acaso creía que los estudiantes se iban a quedar sentados viendo como le quitaban las áreas verdes de su universidad, y claro el rector, ¡Hay el rector! Mejor nos defendía el Chapulín Colorado. Por este tipo de manejos es que la universidad ha perdido predios en Lima, por dejarse sorprender por la acción de los hechos consumados.

Este alcalde que dejó a la ciudad sin la oportunidad de desarrollar de manera sostenida la Bienal de Arte, que se le ocurrió romper las principales vías de Lima al mismo tiempo (ojalá Contraloría se ponga los pantalones y no esté de adorno como las bolas de los árboles navideños) y agregar mayor caos en una ciudad que de por sí convive con este.

Existe la programación para el trabajo a mediano y largo plazo, pero este alcalde ha pensado aquí la hago y me alisto para otra reelección.
Pero aquí no estamos para criticar su gestión, para eso ya nos acordaremos en las elecciones, por mientras ya perdió los votos de muchos sanmarquinos.


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jueves, 24 de abril de 2008

El otro Job


“¿Por qué me has tomado como blanco de tus golpes? ¿En qué te molesto? ¿No puedes soportar mi falta y hacer la vista gorda ante mi pecado? Porque pronto me voy a acostar en el polvo y cuando me busques, ya no existiré”.
Job Cap. 7, 20 – 21

La mayoría de los creyentes cristianos tiene una imagen de Job, aquel personaje bíblico, como la de un hombre de infinita paciencia y resignado a la voluntad de un Dios severo que lleva a la más extrema miseria a un hombre para probar la fe de éste.

Pero, Job es también el símbolo de la osadía, ya que no se postra ante Dios como un cualquier siervo, sino que es conciente de su dignidad ante él y le pide explicaciones.

Job se queja del Dios inaccesible, y este reclamo nos recuerda los roces que hay entre los seres que se aman, y porque hay amor se muestran exigentes uno del otro. Este libro de la Biblia pondera las grandes preguntas de la condición humana; ya que Job, a través de su vida, hace una reflexión de la condición humana. La vida es corta y de sufrimientos numerosos.

A diferencia del Eclesiastés, que acepta tal condición, Job anhela un Dios que se despoje por un momento de su naturaleza divina para conversar con él. Acaso algo parecido a la condición de los dioses griegos y los mortales.

Job nace de un relato popular que se condensa en los dos primeros capítulos del libro, un hombre que Dios pone a prueba, quitándole todo, pero a pesar de todo se mantiene fiel, y Dios le devuelve todo con creces; parece una moraleja que lo presenta como algo simple. Luego un autor, del cual se desconoce su identidad, vuelve sobre el tema. Con diálogos a partir del capítulo tres, allí vemos a otro Job, uno que denuncia la condición humana, y tres de sus amigos le responden con la sabiduría tradicional.

Pero Job se opone a estos tres sabios que pretenden justificar a Dios olvidando la realidad. “¿Cómo defender a Dios con argumentos falsos y justificarlos con mentiras?” (Cap. 13, 7). Job acusa a jehová por callar ante el dolor humano (24,1). Pocos se han enfrentado así, y en eso consiste la osadía de Job, pero siempre sin apartarse de su fe.

Job es un hombre de la tierra de Us, pueblo que no pertenece a Dios y que desconoce a los profetas y a Moisés. Esta peculiaridad es interesante, ya que el paradigma de la fidelidad y sinceramiento viene de un pueblo no creyente.
Las denuncias de Job son una manera de llamar a Dios con la intensidad de una esperanza insatisfecha, y por ello él se manifiesta ante este sinceramiento. Job encarna la búsqueda del hombre de un Dios vivo. Busca respuestas tangibles y no silencios místicos.

Entonces, el Job sumiso desvirtúa la esencia del verdadero Job, osadía y sinceridad en su fe. ¿Pero cuántos conocen a este personaje? ¿Qué Job ha llenado el imaginario de un pueblo que no investiga en su propia Biblia? Este es un libro fascinante y de una prosa depurada, más allá de ser un libro religioso.

Es una obra que puede llevarnos al placer inefable de la lectura, más allá de desarrollar toda la filosofía cristiana. Ya lo dijo Fedor Dostoievski: “Estoy leyendo el libro de Job y me produce un extraño éxtasis. Dejé el libro a un lado y estuve paseando como un león enjaulado durante horas, casi sin poder contener las lágrimas”. Fue esta cita la que me empujo a leer el libro de Job, al igual que Borges reconociendo la belleza del Eclesiastés.

Por eso no hay que temer sumergirnos en las aguas del libro de Job, eso lo saben los lectores que se abren a toda clase de lecturas, porque nadie puede ahogarse en medio de una prosa hecha con la filigrana de la poesía, más allá de ser creyentes o no, yo por ejemplo no lo soy.

lunes, 7 de abril de 2008

El efímero paseo de un pescado frito punkeke


Sábado en la noche. Un olor a pescado frito se cuela entre nuestras narices, primero sutil y luego descarado, se mete zigzagueante con la rapidez de una lagartija huidiza; los que alguna vez de niños hemos corrido detrás de una sabemos lo difícil que es cazarlas con las manos. No sé de donde vino aquel olor y no lo sabré nunca.

En la plazoleta había algo más de treinta personas. Mis adolescentes primas C y A me han traído para ver no sé que. Estoy allí con la esperanza de encontrar algo que me saque de la modorra estival. Lo que encuentro es un grupo de jóvenes, que en el Día Internacional de la Mujer (8 de marzo), tratan de construir un acto cultural en medio de una plaza villamariana llena de soledad.

Trato de tomarme todo a la broma, y no hago más que desarrollar mi faceta de comediante con mis primas, ellas se enojan de todo y suponen que hay que ponerse serio antes de echarse a pogear (esta juventud carga con el peso de los emos, o sea están jodidos).

Me pregunto si esos chicos están allí para matarse en el escenario, ¿qué los separa para conectarse con la gente?, que en su mayoría se han acercado con el afán de observar qué es aquello que rompe el silencio de la plazoleta. Es difícil gustarle a la mayoría y hay que contentarse que sólo a cuatro gatos les gusta la música que empiezan a tocar, en cierta forma es heroico pararse frente a un público anodino.

La noche es una mezcla de errores, por un momento pienso que a estos chicos les falta malicia para hacerse escuchar, acaso pararse frente al público al estilo del grupo M.A.S.A.C.R.E. desafiantes por lo menos. Por momentos parece una comedia de situaciones, el equipo de sonido que se apaga en medio de la canción de una chica que ha venido desde El Agustino, y que por momentos me recuerda a alguien; entonces prefiero ir a comer algo para sacarme de la cabeza a ese demonio que alguna vez alegraba mis mañanas rumbo al trabajo en la 73.

Mis primas y yo regresamos luego de comer unas hamburguesas. De nuevo ante los chicos del escenario. Pienso que no importa clasificar la música que hacen, acaso alguno de los ‘sapos’ que están allí sabría decir que lo que escuchan es rock gótico, hardcore metal, rock industrial, post industrial, hardcore techno, rapadelia etc. Cualquier canción que toquen a su estilo es buena para matar la nostalgia del nocturno sábado.

Estamos lejos de saltar como en los conciertos de Lucybell, o de Manolo García, pero es loable lo que los chicos hacen, hacer escuchar sus voces en medio del gentío que no entiende ni mierda y que tal vez no saben que la cultura musical va más allá de lo que los canales de televisión nos venden de manera desfachatada. Algunos grupos de esa noche: Exiliados, Eukades (los de la foto, cuyo cantante tuvo la particularidad de cantar de espalda al público).

Además del concierto de música había una muestra de pintura, instalación, a cargo de algunos chicos de la Escuela de Bellas Artes de Lima, Huancayo, Ayacucho, y uno que otro artista autodidacta, según propia confesión. Todo al aire libre, aquí no hay espacio para ensoñaciones de un Museo Guggenheim; no hay que olvidar que estamos en un distrito pobre del Cono Sur de Lima, pero al arte no le importa, está donde quiere estar.

Miro todo con la rigurosidad de un ex periodista cultural de un diario limeño. Claro está que en la muestra no hay innovaciones, como en su momento lo hicieran con el arte pop Roy Lichtenstein, o Andy Warhol, no hay el dramatismo iconográfico de Francis Bacon; aquí hay otro tipo de dramatismo, acaso uno que tiene que ver con el desconocimiento.

Las obras de los artistas muestran una fuerte individualidad, hay un minimalismo extraño, acaso de subsistencia, expresarse con lo que hay a mano; quizás porque del otro lado –el público- sólo hay vacío, y no sé que es peor, si la carencia económica de los artistas o la ignorancia.

Tal vez lo interesante es ver la reacción del público, los miro y escudriño cada gesto de sus rostros; creo que hay una impotencia que muere en silencio que ni ellos mismos se enteran de su existencia, la impotencia de haber pasado tantos años en el colegio y no haber cultivado su espíritu para apreciar todas las artes del hombre.

En esta muestra los cuadros están lejos de mis gustos pero no importa, las instalaciones están lejos de los desarrollos conceptuales de artistas de la talla de Carlos Runcie Tanaka, Emilio Rodríguez Larraín, o más lejos aún Marcel Duchamp, y si estamos con ganas de joder de Nam June Paik.

Pero lo que diga no importa, lo importante es la quijotesca intención de conquistar espacios no tradicionales para el arte ‘oficial’. No hay espacio para museos de arte contemporáneo en los pueblos jóvenes, entonces hay que tomar lo que se pueda, calles, plazas, mercados, lo que haya; y eso es lo que han hecho esos chicos anónimos.

Como diría una gran maestra de la escultura en nuestro país del siglo XX, la desaparecida Anna Maccagno: ‘La idea é buona, ma no te ha salido’. Pero que ‘chu’ importa, lo importante es que estos chicos anónimos lo intentan siempre, acercar su forma de expresión al pueblo.

jueves, 3 de abril de 2008

Entre Cioran y Salinger olvidé trabajar


Miércoles por la tarde. Hace horas que trato de organizarme y terminar un informe pero es inútil, me paso revisando libros que nada tienen que ver con el trabajo. Recuerdo vagamente las aburridas leguleyadas de Nakasaki contra Jara, entonces dejo de ver la televisión, y releo (no sé por cuanta vez) el cuento de Salinger, ‘El día perfecto para el pez plátano’.

El cuento está en formato digital y trato de compararlo mentalmente con el que leí en la universidad, un libro de edición cubana de la década del sesenta. Hay algo que no concuerda con el juego de palabras de ‘Seymour Glass’, o es que mi memoria trata de salvarme de ser también un pez platano a punto de ser engullido por este mundo de mierda; y trata de confundir mis recuerdos.

Abro un libro de Ciorán (también en formato digital), ‘Breviario de pobredumbre’ (1949), y reviso otra vez las ideas de este hombre inclasificable; leo y me duele algo, no sé que es. La verdad es y no es cuando la sencillez sobrepasa al caos de este mundo. El soundtrack de esta historia que está por terminar es, ‘Religión’; encontré por fin el disco que se me había perdido y me hundo en esas letras que nos hablan de mundos inasibles que solo son tangibles cuando estamos a punto de irnos. Otra vez la coordenada del pez plátano se cuela, y recuerdo que ayer me enteré que el grupo se reunión en España después de 20 años. ¿Vendrán a Perú?

Acabo de leer el capítulo del libro de Ciorán, ‘El parásito de los poetas’, y quiero compartir con los que quieran leer estas reflexiones. No hay salida para los poetas, lamento decir que estamos jodidos para los que tenemos que terminar informes cuando lo que importa es lo ‘otro’, ¿qué es lo otro? Vaya uno a saber.

El parásito de los poetas

I. No puede haber desenlace para la vida de un poeta. Todo lo que no ha emprendido, todos los instantes alimentados con lo inaccesible, le dan su poder. ¿Experimenta el inconveniente de existir? Entonces su facultad de expresión se reafirma, su aliento se dilata.

Una biografía sólo es legítima si hace evidente la elasticidad de un destino, la suma de variantes que comporta. Pero el poeta sigue una línea de fatalidad cuyo rigor nada flexibiliza. La vida les toca en suerte a los filisteos; y para suplir la que no han tenido se han inventado las biografías de los poetas...

La poesía expresa la esencia de lo que no podríamos poseer; su significación última: la imposibilidad de toda «actualidad». La alegría no es un sentimiento poético. (Proviene, sin embargo, de un sector del universo lírico donde el azar reúne, en un mismo haz, las llamas y las estupideces.) ¿Se ha visto alguna vez un canto de esperanza que no inspirase una sensación de malestar, incluso de repulsión? Y ¿cómo cantar una presencia cuando incluso lo posible está manchado por una sombra de vulgaridad? Entre la poesía y la esperanza, la incompatibilidad es completa; de este modo el poeta es víctima de una ardiente descomposición. ¿Quién se atrevería a preguntarle cómo ha experimentado la vida, cuando ha vivido gracias a la muerte? Cuando sucumbe a la tentación de felicidad, pertenece a la comedia... Pero si, por el contrario, de sus llagas brotan llamaradas, y canta a la felicidad esa incandescencia voluptuosa de la desdicha se sustrae al matiz de vulgaridad inherente a todo acento positivo. Es Hölderlin refugiándose en una Grecia soñada y transfigurando el amor en embriagueces más puras, en las de la irrealidad...

El poeta sería un tránsfuga odioso de la realidad si en su huida no llevase consigo su desdicha. Al contrario del místico o el sabio, no sabría escapar a sí mismo ni evadirse del centro de su propia obsesión: incluso sus éxtasis son incurables, y signos premonitorios de desastres. Inapto para salvarse, para él todo es posible, salvo su vida...

II. En esto reconozco a un verdadero poeta: frecuentándole, viviendo largo tiempo en la intimidad de su obra, algo se modifica en mí: no tanto mis inclinaciones o mis gustos como mi misma sangre, como si una dolencia sutil se hubiera introducido en ella para alterar su curso, su espesor y su calidad. Valéry o Stefan George nos dejan allí donde les abordamos, o nos vuelven más exigentes en el plano formal del espíritu: son genios de los que no sentimos necesidad, sólo son artistas. Pero un Shelley, pero un Baudelaire, pero un Rilke intervienen en lo más profundo de nuestro organismo, que se los apropia como lo haría con un vicio.

En su proximidad, un cuerpo se fortifica, y luego se ablanda y se desagrega. Pues el poeta es un agente de destrucción, un virus, una enfermedad disfrazada y el peligro más grave, aunque maravillosamente impreciso, para nuestros glóbulos rojos. ¿Vivir en su territorio? Es sentir adelgazarse la sangre, es soñar un paraíso de la anemia, y oír, en las venas, el fluir de las lágrimas...

III. Mientras que el verso lo permite todo, y en él podéis verter lágrimas, vergüenzas, éxtasis y sobre todo quejas, la prosa os prohíbe expansionaros o lamentaros: repugna a su abstracción convencional. Exige otras verdades: controlables, deducidas, mesuradas. Pero, ¿y si se robasen las de la poesía; si se saquease su tema, y si uno se atreviese a tanto como los poetas? ¿Por qué no insinuar en el discurso nuestras indecencias, nuestras humillaciones, nuestras muecas y nuestros suspiros? ¿Por qué no estar descompuesto, podrido, ser cadáver, ángel o Satán en el lenguaje de lo vulgar, y traicionar patéticamente tantos aéreos y siniestros vuelos?

Mucho mejor que en la escuela de los filósofos, es en la de los poetas en la que se aprende el valor de la inteligencia y la audacia de ser uno mismo. Sus «afirmaciones» hacen palidecer los apotegmas más extrañamente impertinentes de los antiguos sofistas. Nadie las adopta: ¿hubo jamás un solo pensador que fuese tan lejos como Baudelaire o que se atreviese a transformar en sistema una fulguración de Lear o un monólogo de Hamlet? Quizá Nietzsche antes de su fin, pero, ay, se obstinaba aún en sus estribillos de profeta... ¿Buscaremos del lado de los santos? Ciertos frenesíes de Teresa de Avila o de Ángeles de Foligno... Pero se encuentra demasiado a menudo a Dios, ese sinsentido consolador que, apuntalando su valor, disminuye su calidad. Pasearse sin convicciones y solo no es propio de un hombre, ni siquiera de un santo; a veces, sin embargo, lo es de un poeta...

Imagino a un pensador exclamando en un movimiento de orgullo: «¡Me gustaría que un poeta se fabricase un destino con mis pensamientos!». Pero para que su aspiración fuese legítima, haría falta que él mismo frecuentase largo tiempo a los poetas, que sacase de ellos delicias de maldición, y que les devolviese, abstracta y acabada, la imagen de sus propias caídas o de sus propios delirios; haría falta sobre todo que sucumbiese en el umbral del canto, e, himno vivo más allá de la inspiración, que conociese el pesar de no ser poeta, de no estar iniciado en la «ciencia de las lágrimas», en los azotes del corazón, en las orgías formales, en las inmortalidades del instante...

...Muchas veces he soñado con un monstruo melancólico y erudito, versado en todos los idiomas, íntimo de todos los versos y de todas las almas y que errase por el mundo para nutrirse de venenos, de fervores, de éxtasis, a través de las Persias, las Chinas, las Indias muertas, y las Europas moribundas, muchas veces he soñado con un amigo de los poetas que los hubiese conocido a todos por desesperación de no ser de los suyos.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Ocho manos en el bar de don Lucho en Quilca


No tengo aviones para el ojo izquierdo
desliz de sonido parpadea sentido
y se rompe como el silencio en la lluvia
entonces cada pieza empieza en tus dedos y sonríe la partitura
la yerba es yesca esta noche
y tu cuerpo se centra en tu ombligo
y se pierde el silencio entre barcos ultracromáticos hacia las antípodas
de luz un océano hemisferio nuestro

lunes, 3 de marzo de 2008

Radiografía de una generación jodida


Había pensado empezar a contar esta historia soltando mis ajos y cebollas por las vicisitudes por las que pasamos un grupo de amigos, reunir a los compañeros de la promoción del colegio luego de 20 años; pero luego pensé que había que ver las cosas con ojos de observador social, de ‘ociociólogo’ como dicen. Pero me había dado vueltas el espíritu del ensayo de Manuel González Prada, “Nuestros magistrados”, y decapitar con la pluma a mis amigos queridos del colegio.

Parece extraño pero repetimos conductas sociales en sencillas acciones de nuestra vida diaria (oh que gran descubrimiento), desde la apatía, la puñalada, la ayuda, el compromiso, la exigencia, la burla mansa. Como si fuéramos marketeros políticos en campaña había que pelear con distintos escenarios posibles, al final hay que asumir que nuestra idiosincrasia es complicada; no hay otra que joderse en la peruanidad (se me viene a la mente esa trillada frase, el peor enemigo de un peruano es otro peruano).

Días antes chateando con una amiga sanmarquina le contaba de algunas actitudes que había encontrado para organizar este reencuentro, ella respondió que siempre pasan estas cosas, el cargamontón a los que asumen responsabilidades. En un momento de calentura le dije a esta amiga (conociendo mis arranques venáticos) que en medio de la fiesta iba a mandar a la mierda ciertas actitudes, o a estas mismas personas (pero no fueron a la fiesta). Afortunadamente todo quedo en una cólera pasajera, ¿por qué?, porque al final la calidez peruana es más grande que todos sus problemas.

Habíamos pensado que el concepto para la fiesta debía ser una estética ochentera, pero eso era imposible; esas fiestas temáticas no caben para nosotros (así me dijo un amigo, ‘tú y tus cojudeces’). Somos tantos y todos distintos (como nuestro país), nunca nos íbamos a poner de acuerdo; será por eso que hay tantos partidos políticos en el Perú.

Todo nació de la nada, conversando semanas atrás con mi amigo R. Sin darnos cuenta el tiempo había pasado y ya era hora de reencontrarnos con los amigos del colegio, para saber en qué va cada uno. Desde el principio quedó claro que sería una reunión práctica, sin despliegue de ostentación porque éramos dos y luego tres los que nos echaríamos al hombro la organización y el financiamiento de todo.

Manos a la obra consistía en buscar un lugar para la reunión, la cual conseguimos gracias a la ayuda de una compañera, luego venía hacer la lista de compañeros (de los que nos acordábamos); hay que precisar que nos tocó estudiar la Secundaria en una época donde el terrorismo era el pan de cada día, y teníamos de presidente a Alan García, sólo con esas dos cosas teníamos de sobra para llevar el estigma de ser una generación jodida, en todos los sentidos posibles.

Estudiamos en un colegio de la red de Fe y Alegría. Nunca hubo la foto oficial de promoción, ni anuario, ni fiesta, ni viaje; pero había colas para comprar azúcar, apagones, falta de agua, y rezar para no encontrarse con alguna bomba por allí (desgraciadamente un compañero sufrió las consecuencias de la insania de Sendero Luminoso). No nos quejamos del colegio, al menos yo no (siempre que puedo compro las rifas del colegio porque devuelvo en algo lo que el colegio me dio).

Cosas que nos encontramos en el camino

Haciendo ejercicio exhaustivo de la memoria hicimos una lista de unos setenta compañeros (éramos aproximadamente 90), pero la memoria no daba para más. Luego venía la tarea de ir a buscarlos, había que caminar mucho e ir por lugares que no visitábamos hacía años, algunos nos miraban con asombro (casi todos casados). Algunos seguían en el camino a la destrucción (drogas), otros habían viajado al extranjero, de algunos nadie quiso dar información (hubo una casa donde nos atendieron con la puerta cerrada, pensarían que seríamos asaltarles o algo así, gajes del cartero supongo).

Imaginaba contar estos hechos teniendo en la cabeza aquellas escenas del filme “Cuentos inmorales” (1978), experimento de largometraje por episodios, en que cuatro directores mostraron facetas de Lima vistas a través de historias ambientadas en diferentes sectores de Lima, donde Francisco Lombardi presenta “los amigos”, donde narra el reencuentro de tres o cuatro amigos del colegio luego de muchos años, que empieza en una cantina y termina en un prostíbulo (pasando por una serie de situaciones tragicómicas).

Uno de mis amigos me ‘conminó’ a que debía ir a cada casa hasta encontrar personalmente al compañero, aunque eso significara ir tres o cuatro veces, para él no era suficiente dejar la tarjeta a un familiar; yo me decía a mí mismo no era suficiente el tiempo que había invertido, caminar cuadras de cuadras, ir a reuniones preparatorias; cuando lo más valioso que tenemos ahora es el tiempo, al menos para mí. Hice lo que debía hacer con este ‘amigo’, mandar al carajo sus consejos y de pasada a él. Y así seguimos con los preparativos. No hubo orquesta, pero no estuvo mal vernos, bailar y beber hasta el día siguiente.

La noche de ese sábado había transcurrido como suelen transcurrir, las largas charlas de cómo nos trataba la vida, las bromas, los hijos, los matrimonios, los divorcios, los emprendedores empresarios, los ‘perros del hortelano’ (que en todos lados están), los mil oficios, los ausentes (fallecidos), los exitosos profesionales, las conversaciones secretas para contarse las últimas aventuras amatorias etc.

Al final asistió casi la tercera parte de la promoción (acaso el tercio superior tonero). En la fiesta vinieron en un momento las palabras de cada uno (menos mal breve y no como las largas peroratas de los políticos de alcantarilla que existen por aquí). A mi turno no sé si fui aguafiestas al decir que debíamos tener mayor organización con miras a las bodas de plata, pues todos o casi todos dijeron que hagamos esta fiesta cada año; pero sabemos que las buenas intenciones son sólo eso.

Vino como no, las fotos y el bailongo; conversé con todos los grupos sin preocupaciones especiales, sin desaliento ni desesperanza por no haber logrado que vinieran todos, creo que somos los que somos y nada más. Con el paso del tiempo veo que las heridas y los malos entendidos no cierran. Gente que vive tan cerca no vino o no quiso venir, gente que no quiere confrontarse con el pasado y prefiere el perfil bajo, gente atrapada en la vorágine del día a día (cría cuervos y te sacarán los ojos, esto va para los hijos adolescentes que tienen algunos), y por allí uno que otro que espera que todo salga mal para jodernos la fiesta, porque como anda jodido él quieren que todos lo estén.

Como vemos somos parte de una generación jodida que vivió la insania de grupos terroristas, un presidente nefasto (para cerrar el ciclo está otra vez en el poder, es que el loco no es él sino los que lo eligieron, y no soy humanista ni de partido alguno porsiacaso, tampoco apolítico); vivimos el colegio sin celulares, Internet, ni nada de lo que hoy nos parece normal cuando antes ni lo soñábamos.

Para cerrar repito la calidez peruana es más grande que todos sus problemas. Como corolario sí hubo música de los ochenta, y como no podemos escapar de las fauces del Grupo 5 y demás parafernalia cumbiambera también estuvieron, no faltaron los huaynos y algo de música de la selva (eso recuerdo, en fin como estaba ebrio). Me queda como tarea para una fiesta personal bailar remixes ochenteros (que no puedo con mis ganas de tonear con algo discotequero).

Post data

Al día siguiente varios se fueron ebrios manejando sus autos, pero no hubo problemas. De moraleja nos queda si bebes no manejes y si vas a beber lleva tu chofer pe’.

jueves, 14 de febrero de 2008

Al diablo con el día de san violetín


Yo que he caminado más de 30 cuadras bajo una fuerte llovizna con una camisa tan delgada que casi era transparente (todo en nombre del amor), yo que escribí a mano cartas de amor de más de 40 páginas (además de hacer otras cosas que no contaré aquí); no creo ser un anti romántico si le meto un par de patadas al quisquilloso día de los enamorados, el consabido día de san Valentín, al que me gusta llamar desde hace años como el día de ‘san violetín’, de lo morado que debe estar de tanto golpe.

Cuando era adolescente no recuerdo haber celebrado este día, tal vez porque las campañas de marketing no eran tan agresivas como hoy. Vivimos en la era de los regalos en forma de corazón -la odiosa exigencia de regalar- de ir de promoción en promoción como ovejas rumbo al matadero (al final la que muere es la billetera). Pero el amor no muere nunca porque está más allá del comercio, y sólo necesita su pequeño espacio para reproducirse como las ratas.

Desde La soledad de una PC un individuo empieza a mascullar, es un hombre que quiere echar al aire sus quejas por el día de ‘san violetín’; tal vez porque es un enfermizo enamorado que quiere dejar libre el sentido del amor. No quiere disimular por eso no quiere prestarse al juego de la mercadotecnia que le empuja a regalar inmensos ramos de flores, muñecos, cenas en lugares de moda, regalos y más regalos (todo eso se puede dar cualquier día del año, pero no lo ‘obliguen’ que sea este 14). Somos del tipo de hombres que odia hace largas colas porque ese día a todos se les ocurrió celebrar no sé qué.

Nosotros que hemos recogido piedras de la playa para tener un recuerdo del ser amado, nosotros que hemos devuelto al mar un caballo de mar para cumplir una promesa entre amigos, y que cuando vemos a este noble animalito marino atrapado entre manos mercaderes tendemos al rescate; no entendemos por qué debemos demostrar nuestro corazón al unísono del ‘ring’ de las cajas registradoras.

Hay que penetrar la realidad de las cosas para enfrentarla cara a cara contra nosotros, esto de hablar de los corazones rotos y de los amores más felices, se hace difícil entre vendedores que nos atosigan con su tácita bandera, la necesidad de comprar y regalar en nombre del amor y la amistad. Habría que buscar el mal menor, o sea la nada; al diablo con el día de ‘san violetín’.

Yo que declaré mi amor muerto de la forma más explícita tras quince años de silencio (dicen que el silencio es la sabiduría de los que viven presos), no entiendo que tiene que ver la casuística del amor en fanfarrias de compras de regalos. ¿Es qué vivimos en un mundo donde ya está escrito cuándo se da regalos y cuándo los recibimos, sin importar que uno tenga ganas?

Como decía el maestro Ciorán: “El escepticismo es un ejercicio de desfascinación”; y tras el día de ‘san violetín’ está implícito un pensamiento escéptico que busca desarticular el montaje monetario que enfatiza la raída realidad de las cosas, el amor y la amistad no se compran con regalos. Puesto que el mercadeo del amor es un mecanismo de artificios organizados para mover este mundo, que gira al danzón bursátil y de la desaceleración de la economía, guardemos billeteras y resistamos estoicos.

Nosotros que hemos resistido de pie las más duras verdades en nombre del amor podemos hacerlo, así que en vez de un ramo de rosas mejor un beso y unos tragos (si están de oferta mejor). Como alguna vez me dijera una mujer que amé, “no tenemos que ir a ese restaurante caro, creo que nos basta un café y un chancay porque lo que importa es que estemos juntos”. Al final ella se fue de mi vida, yo me quede con menos dinero (pero ahora me dura el doble la hoja de afeitar diría Cisneros), y con un dolor en el corazón. Gajes del oficio del enamorado.

Para los despechados y solitarios mi solidaridad por tener que soportar toda la retahíla de golpes de cursilería, que de seguro algunos tragos aliviarán, para al final terminar escuchando la famosa frase: yo la quería patita. Tal vez el amor tiene que ver más con las historias desgraciadas de las óperas, aunque el amor no debería ser el sufrir la vida tiene la costumbre de mezclar. Cuando uno se enamora el amor sale con carnecita y hueso, ‘caserito’.

Al final depende de cada uno que hace con su tiempo, su dinero etc. Pero a mis amigos les digo ya saben mi celular, que para beberse unos tragos cualquier día del año es bueno, y mejor si es que nos invitan.