martes, 28 de abril de 2009

Leyendo ‘chistes’ en la Ciudad de Dios


El último recurso de los ‘desesperanzados’ es recordar. Gracias a un comentario de ‘Chema’ Salcedo en la radio en días pasados, pude retroceder en el tiempo de mi infancia. Eran los días en que uno iba a los mercados y encontraba los puestos donde alquilaban comics, y uno se pasaba horas leyendo y releyendo las historias que han llenado nuestra vida con imágenes que aún perduran.

Como olvidar a esa especie de factótum que regentaba aquel puesto de alquiler de comics, que nosotros llamábamos "chistes"; siempre con el ojo avizor para no dejar que nadie se pase de listo y se lleve algún comic o revista, que para todos había. Recuerdos aquellos del gran mercado Ciudad de Dios (vaya nombrecito, algún día debería contar algo de sus historias); por mientras para recordar se dijo que era el mercado más grande de Sudamérica luego de la construcción del Mercado Cooperativa Ciudad de Dios, ahora no sé cual es su condición, por mientras ya no es aquel laberinto del Minotauro donde uno se perdía si no conocía bien sus caminos internos.

Nunca he conocido a alguien que le gusten los comics y sea aburrido, por decir lo menos. Hay una extraña y tácita hermandad entre los amantes del comic. Pero de eso ya se ha escrito, pero creo que poco de los puestos de alquiler de los llamados ‘chistes’, esas publicaciones coloridas que llegaban a nuestro país con retraso. Una editorial que recuerdo las editaba era Novara de México. Recuerdo que en estos puestos uno llegaba a conocer algo del mundo más allá de Lima, todo lo demás estaba lejos, muy lejos para un niño de aquel entonces (no había Internet, ni celulares, ni cable). Estamos hablando de inicio de los ochenta.

Un puesto para mí especial era el que estaba a uno de los lados de salida del mercado Ciudad de Dios, frente a la Av. Los Héroes, casi oculto, pues uno aparentemente salía del mercado caminando por un pasaje de un metro de ancho, pero debía retroceder en una esquina formada por puestos de ropas para adentrarse en aquel mundillo de lectores silenciosos. Si uno seguía aquel pasaje se encontraba con los dos primeros puestos de discos de vinilo de este mercado, y de seguro del distrito. Estos puestos eran de madera, y a veces el sonido de discos de grupos como The Bee Gees, The B-52's, The Eagles, Los Mirlos o los nacientes Shapis eran el fondo musical de la lectura de los ‘chistes’.

Era curioso pero en aquel puesto era muy poca la presencia de niños, por el contrario eran los jóvenes y adultos los que ocupaban las bancas de madera (una tabla y algunos ladrillos). En este lugar observé por primera vez los desnudos femeninos, gracias a una fotonovela mexicana donde el personaje principal era un antihéroe disfrazado de calavera, un justiciero que en cada aventura tenía su ‘revolcón’ con sus acompañantes de turno. Nunca supe si allí alquilaban revistas pornográficas, pero me parece haber visto las revistas Zeta de la época (que no es pornográfica), además de los comics y revistas pasadas.

No sé si hay algún lugar de Lima donde alquilen revistas y comics, donde uno se siente a leer plácidamente a contracorriente de este mundo bullidor. Algunos pueden ir a tomarse un café al Haití o al Dominos (Plaza San Martín) y leer el reciente Caretas; pero daría cualquier cosa por volver a vivir una experiencia en un lugar así de mi infancia, un laberinto caótico donde conocí los primeros aletazos de mi vida libre; un niño que estaba lejos de casa pero no perdido. Para los que nos queda poco por vivir recordar es resistir testarudamente.

Al poco tiempo pude tener una pequeña selección de comics que también alquile en el mercado cerca de mi casa, mucho más pequeño que el de Ciudad de Dios, casi microscópico. Había que poner un plástico en el piso y tirar allí los ‘chistes’ y esperar a la clientela. Creo que fue mi primer empleo, autoempleo en realidad. Luego perdí toda esa colección por avatares del destino, y porque es parte de la vida cruzarse con estafadores y abusivos que le roban a los niños hasta las revistas, pero esa es otra historia.

jueves, 2 de abril de 2009

La historia de un gay bien macho llamado Milk


Milk, es una película que en Perú debió tener el auspicio moral de ‘grandes’ personalidades como el alcalde de Miraflores Manuel Masías o el Cardenal Cipriani; era lo menos que esperábamos los hombres del humor negro en ristre de nuestro país (cada vez más amargo que la hiel pero nuestro al fin).

¡Cómo imaginar que Sean Penn iba a darnos una interpretación tan ‘tramboya’! De Gus Van Sant qué podemos decir que no hayan dicho antes los especialistas de cine, un artesano que trabaja con historias reales que convierte en filmes que son el placer de sus seguidores, los cuales son muchos en el mundo.

Una persona común y corriente como yo o como tú (disculpa la confianza) y medianamente informada, sabe ahora de la existencia de este personaje: Harvey Milk, un hombre con ambiciones políticas declarado abiertamente gay, elegido luego como concejal de distrito de San Francisco en los Estados Unidos, además de ser un férreo defensor y activista de los derechos civiles de los homosexuales.

La película cuenta –como cualquier historia de personas que hacen política- los vaivenes por ocupar el poder, para desde allí luchar por consolidar una plataforma desde donde defender los derechos de las minorías, en este caso los gay y lesbianas (aunque uno nunca sabe cuan minorías son en el mundo).

El filme nos hace reflexionar sobre la lucha de los derechos fundamentales de las personas (en este caso de los homosexuales), quienes son vistos por los sectores que han gobernado y gobiernan el mundo desde hace un buen tiempo –los conservadores y derechistas-; como una amenaza y a los que hay que confinar y hay que acorralarlos y negarles hasta el trabajo. Por eso al final Milk (como toda tragedia griega) es asesinado en circunstancias poco claras, aunque el filme nos narra los hechos reales había que vivir en esta época y lugar y saber del contexto para saber qué pasó con Harvey Milk.

Sin duda es uno de los mejores estrenos que se puede ver en el país, habría que apurarse a verla antes de que la saquen por ‘consejo’ de los que les gusta cerrar el “Vale Todo” o algo parecido.

Sean Penn sin duda se roba la película con esos ademanes y miraditas gay, ¿cuánto le habrá costado? De un tío rudo a un delicado hombre de camisas floredas. El guión y el reparto están muy buenos, aunque se ha dicho que el papel que interpreta Diego Luna es flojo (el mexicano interpreta al amante apasionado y casi irracional, el amante reflexivo y más estable recae en James Franco); creo que Luna nos presenta un personaje venático sacado de las galeras de una cantina mexicana de arrabal, ¿o el director le pidió una caracterización así? No creo que Gus Van Sant nos vea así a los latinoamericanos, o se imagine de tal forma a un gay mexicano. ¿Cómo saberlo?

sábado, 21 de marzo de 2009

Balada para una teta asustada y otra excitada


Ver una película en un cine ya no es un paraíso sino algo parecido a viajar en un microbús que viaja a 10 km por hora por la Av. Abancay, donde nadie se salva de los vendedores ambulantes que se suben a la unidad a vender por las buenas o las malas según sea el caso. Algo de eso he sentido al ver la reacción del público ante los primeros minutos del filme “La teta asustada”, donde creo se condensa el dolor que han vivido las mujeres del Ande atrapadas entre la violencia de Sendero Luminoso y el Ejército; y que nos quiere transmitir la directora en ese diálogo y canto de la mujer que en su lecho de muerte recuerda lo vivido.

Estaba claro que ese canto tenía que ser en quechua y ahora entendemos porque gran parte del filme está hablado en este idioma. Pero volviendo a la reacción del público, que en su mayoría eran jóvenes veinteañeros, se echaron a reír ante la pronunciación de cierta palabra en un contexto justificado (cuando vean el filme se darán cuenta); es que estos chicos pensaban que estaban viendo una película de Porkys o ya estoy viejo y me enojo de todo.

Me pregunto si acaso hemos olvidado lo que eran los días de terror vividos en los ochenta y parte de los noventa. De seguro que los que pasamos la base tres no lo hemos olvidado, los que pasamos nuestra adolescencia entre apagones y más aún los chicos que antes de los veinte estaban en el Ejército realizando su servicio militar. Esos muchachos eran la carne de cañón que expusieron nuestros gobernantes, empezando por un gobierno militar que en los setenta no previó cuan grande era el peligro, seguido por un Belaúnde que tampoco hizo lo necesario por resolverlo, pasando por un García que dejó que esta situación llegara a límites extremos, y terminando por un Fujimori que pensó que lo mejor era arrasar todo muera quien muera.

Comentando de esta situación a un amigo me responde que estos chicos no saben o no entienden el contexto en que hemos vivido, para ellos es sólo una película que ha ganado un premio que debe ser muy importante porque ha salido en todos los medios hasta el cansancio, y cómo no también en el Especial del Humor de Carlos Alvarez y Jorge Benavides. Para luego rezongarme que somos un país inculto, una sarta de desilustrados, entenados de la generación X; y claro yo debo creerle porque lo dice un periodista que ha pasado por varias redacciones de Cultural de la prensa peruana.

Me había preguntado cuanta gente habría ido al cine a ver esta película sino hubiese ganado ningún premio. De seguro no mucha, pensé a los pocos días de que ganara el Oso de Oro de Berlín. Volviendo con mi amigo, éste me confiesa que compró un dvd pirata (de seguro la que filmaron furtivamente en Manchay) pero se veía tan mal que la botó, y que la próxima semana la verá en el cine. Aunque luego me dice que “La teta asustada” le parece sobrevalorada, y que para el jurado de Berlín le debe haber parecido un souvenir antropológico, y que les debemos parecer a estos señores unos ‘termocéfalos tercermundistas’. No sé porque él dice esto si no la ha visto aún, aunque así haya leído toda la crítica dentro del Perú y fuera de ella, igual no se lo increpé como debía.

Me pregunto qué es peor, que algunos jovenzuelos vayan al cine pensando que “La teta asustada” es una especie de “Quisiera ser millonario”, donde uno puede reírse igual de la pobreza en la India, o de los muertos de la violencia terrorista; o alguien que no ha olvidado esos días y vive al acecho con el miedo en cada respiro. De alguna manera todos tenemos algo de este miedo del cual habla este filme, en grados distintos pero algo de eso hay. En la película se cuenta que el personaje principal (Fausta) se ha metido una papa en la vagina, como un escudo protector contra los violadores terroristas, pues como dice: “sólo el asco detiene a estos hombres”. De igual manera en nuestra sociedad algunos llevan esta papa metida en los ojos para no ver nada, para ignorar y olvidar; pero no hay que confundir el olvido terapéutico con la impunidad. Esto va para aquellos que se oponen al derecho de tener una memoria colectiva para no volver a recaer en los mismos errores del pasado. Ya saben mis queridos ‘gato gordo’ y tetón, no se opongan al museo.

Pero también debo contar que a medida que la película avanzaba el público (que llenó la sala) se sumió en un silencio respetable, pues para qué va uno al cine sino para ver en silencio. Aunque claro las conversaciones post función no son muy aleccionadoras, pues en el baño de hombres un adolescente le dijo al otro de forma literal: “Oe yo pensaba que el jardinero se tiraba a la Fausta y le reventaba la papa”. Tal vez eso era de esperarse en un cine de Cono, aunque suene discriminatorio. Qué se oirá en los baños de los cines de Larcomar y el Jockey Plaza.

Como dice mi amigo y creo también, somos en su mayoría un público que gusta de tintes tropicales a lo Pantaleón y las visitadoras. No sé si “La teta asustada” pueda batir el record de asistencia de un filme peruano, pero es una muy buena película que nos cuenta una historia desde una óptica que hasta ahora a nadie se le había ocurrido, y que además tiene una actuación de Magali Solier conmovedora. La verdad yo quería comentar el filme pero me ha salido este texto. De todas maneras deben ir a verla porque es una muy buena propuesta, además de tener momentos de humor (pero no los primeros minutos que creo son los momentos más dramáticos de una película peruana). La música está excelente además. Como han dicho la directora Claudia Llosa este historia es un viaje de miedo a la libertad, y tiene razón.

Y para acabar esta historia el título de este texto se debe a que un imberbe que estaba sentado delante de mi asiento, no dejaba de meter sus manos y casi la boca en la teta de su novia, todo con la mayor frescura y sin importarle el que dirán. Uno elige otra película y el último asiento si viene para algún fin ‘romanticón’, en fin nos toca jodernos que se le va hacer.

Como dice el poeta Dylan Thomas: “Veo a los muchachos del verano en su ruina/ convertir en eriales los dorados rastrojos.”

martes, 17 de febrero de 2009

Cinco minutos en un cerro de Villa María del Triunfo


Ya había oscurecido cuando llegamos al AAHH Edén del Manantial de Villa María del Triunfo, por más que nos esforzamos en aparecer como si no fuera culpa nuestra haber llegado tarde por casi dos horas, llegamos cargando la prisa y algo de mala suerte rumbo a este lugar.

Cuando Efraín (amigo desde la época universitaria), responsable del proyecto 5minutos5, me pidió le apoyara en la última proyección de la campaña de VMT pues él debía viajar al interior del país, me imaginaba llegar con las mínimas comodidades, de hecho quería ir directo al lugar, pero había que esperar la camioneta de la municipalidad (institución que trabajó junto a 5minutos5).

Pero ellos llegaron tarde al punto de encuentro y encima una llanta reventó a pocas cuadras del viaje. Había que buscar un llantero porque el Edén del Manantial es una quebrada donde el único camino es una trocha en pendiente ascendente, así que se necesitaba una buena máquina para llegar con toda la carga. Al final subí a la tolva entre sillas y parlantes y demás materiales a usarse en la proyección.

Viajé peor que una res rumbo al matadero, pero no es mi intención quejarme pues sé como se viaja en los pueblos más alejados de las provincias del país, donde lo único que llega es un camión una vez a la semana; ya sé de esos viajes, es una aventura que recomiendo a los que les gusta las emociones fuertes y tengan el físico para soportar horas de horas el maltrato al cuerpo.


Días antes había asistido a la proyección de 5minutos5 en la Plaza de Armas de José Carlos Mariátegui, VMT, pero esta es una zona urbanizada del distrito así que lo interesante era ver lo que pasaría en una las zonas más alejadas como el Edén del Manantial. Lugar donde cada invierno se registra las temperaturas más bajas de Lima, y donde se sufre una humedad que mina los huesos de los que viven allí. Tal vez recuerden que cada año los canales de TV van a este lugar para mostrar las condiciones difíciles de vida, humedad, lluvia, pobreza, falta de postas médicas etc.

Entonces ver la respuesta de este público ante la proyección de cortos cinematográficos, de verdad me interesaba y así salió una breve aventura por la Lima que no aparece en las guías para turistas, y que para suerte de nuestros gobernantes estuvo lejos de los ojos de las comitivas del APEC. Es que hay que mostrar que somos una ciudad donde cada vez hay menos pobreza, y así hacer feliz a nuestro mofletudo presi y al mudito chiclayano.

Mientras vamos llegando al Edén del Manantial la gente nos observa como si fuéramos animales raros. Ver una camioneta del serenazgo por estas zonas llama la atención. Es importante hacer sentir a la gente que el gobierno local sí llega a las zonas más alejadas, que son importantes y que se va a trabajar mano a mano para mejorar la calidad de vida. Eso, imagino yo, lo debe saber muy bien el alcalde.

Al llegar nos recibe el reclamo de las dirigentes del Módulo Comunal, no podemos defraudar la expectativa de las decenas de niños que esperan hace horas, nos dice. Todos se arremolinan a la camioneta. Entonces un gesto de un niño de unos seis años me desarma, se me acerca y me abraza como si supiera que fuera a darle algún regalo. Respondo igual y le digo que hay que ser ordenados y que en 5 minutos empieza la función.

Se dice que todos los días alguien descubre el cine, no sé si esa noche del 28 de enero más de un centenar de niños del Edén del Manantial lo descubrieron en su esplendor, pero tratamos de acercarnos a ello. Sin más preámbulo se proyectó primero algunos cortos animados para niños, luego otros de contenido para un público más joven, y al final uno de los mejores cortos del 2008, Danzak, filmado en otra zona pobre de VMT, Tablada de Turín.

A diferencia de la proyección en la Plaza de Armas de JCM, aquí nadie se fue hasta el final y por el contrario se iban sumando más público que llegaba de trabajar, ya sea luego de una larga caminata de varias cuadras polvorientas desde el último paradero de combis, lo que puede ser más de un kilómetro de caminata hasta la última casa, a riesgo de ser asaltado por alguna pandilla.

Alguien del área de Cultura de la municipalidad me comenta que aquí no llega muy bien la señal de TV, ni pensar en el cable, hay electricidad a medias pero no hay servicio de agua y sólo los que tienen reproductor de DVD pueden ver películas. Trato de comprobar algo de lo que me dice e intento hacer una llamada desde el celular, la señal se corta y es imposible. Hay que buscar cuadras más abajo un teléfono público.

Lo primera idea que tenemos del cine son las imágenes, pero está también todo lo que rodea a una exhibición. Algunos recuerdan su primer acercamiento al cine a través de los llamados cine de barrio, otros lo harán con estas muestras itinerantes como lo hace 5minutos5.

La idea era contar el trabajo detrás de 5minutos5, y hasta dar una mirada pintoresca al asunto, pero al final salió una interesante experiencia sociológica donde una vez más lo que hay detrás de este tipo de proyectos es más interesante que la aparente formalidad; que a manera de ensayo sería decir 5minutos5 busca difundir el cortometraje nacional, a fin de crear un acercamiento positivo con el público de las zonas emergentes. Descentralizando así la propuesta audiovisual como actividad artística y cultural, pero 5minutos5 no pretende ser solamente una proyección sino que busca generar la discusión y la reflexión entorno a los temas tratados en los cortos, historias que hablan de nosotros mismos, de nuestra idiosincrasia, de nuestras virtudes y defectos.

Quedan grabados para la memoria la respuesta de los niños y de los adolescentes, sus risas como respuesta a las escenas de los cortos animados donde la violencia representaba una situación, como si esta fuera lo normal en sus vidas. Queda para la reflexión la sonrisa socarrona de los adultos y adolescentes cuando veían el corto donde se trataba el tema de la viveza criolla, sino eres ‘mosca’ en esta ciudad te comen con zapatos y todo, entendiendo por ‘mosca’ al tipo criollazo, el que se las sabe todas, y que vive en todos nosotros, desde los que habitan lujosos edificios del Golf de San Isidro hasta las chozas del Edén del Manantial.

Como corolario hay que recordar que la Asociación Cultural 5minutos5, tiene como una de sus principales actividades el Festival Itinerante de Cortometrajes que recorre desde el 2005 los conos de Lima. Esto es posible gracias al apoyo del Centro Cultural de España y de diversas instituciones como municipalidades y organizaciones vecinales. En palabras de Efraín 5minutos5 es: “Un honesto interés por difundir el arte audiovisual en sectores donde la actividad cultural propuesta por Lima, no llega”. Pueden buscar más información en www.5minutos5.blogspot.com

Algún despistado puede pensar que detrás hay un interés económico, pero no es así pues hay que buscar el material a proyectar entre los realizadores y pedir su permiso para la exhibición, sin retribuciones económicas de por medio pues al público que se llega no se le puede cobrar nada, pues se recortaría su presupuesto para vivir, ellos no tienen para gastos extras sino para lo elemental como es alimentación y servicios básicos.

Al final me queda una curiosidad, el afán de las personas por llamar a los lugares por lo contrario de lo que es; el Edén del Manantial está lejos de ser ese paraíso terrenal, por el contrario se parece más a un conjunto de cerros de piedras y arena, donde los hombres se resisten a dejarse vencer por el mortal frío del invierno y el calor asfixiante del verano.

lunes, 16 de febrero de 2009

sábado, 7 de febrero de 2009

La historia de un chato llamado Tom Cruise que quiso tener algo con una Valquiria



Nunca he comentado una película por escrito. He conocido a algunas personas que ejercen la crítica de cine, algunos me han parecido unos pedantes de primera, otros les gusta descalificar a los que lo hacen y no forman parte de la camarilla pues consideran que esa es una tarea para una elite non plus ultra, otros me han parecido divertidos, pero los mejores son los que no la escriben sino que te la dicen en una cantina o circunstancia parecida.

El 3 de febrero Fox invitó a la prensa al pre estreno de Operación Valquiria. Un amigo involucrado en el negocio del cine me invitó y no podía decir no. Una presentación para poco público, donde no suenan celulares, no se oye el cuchicheo del público y el desagradable sonido de los que van al cine a comer. Una presentación con todas las gollerías que los críticos se ‘merecen’. Aunque en plena exhibición algunos tíos hacían chistes relacionando las escenas del filme con la realidad local, no sé si ese sea un buen síntoma de lo que le va a pasar en la taquilla al filme, en fin quien soy yo para criticar a los críticos. La película se estrena a nivel nacional el 12 de febrero.

Operación Valquiria

Debo decir antes de iniciar este comentario que Operación Valquiria no debe dejarse de ver por los amantes del cine histórico, y por toda clase de público. El filme no es malo (ya con eso es más que suficiente) y es un buen ingreso a nuestra alicaída cartelera; y al público exigente le digo que la vea y luego comente. Para mayores datos el primer minuto condensa lo que va hacer el espíritu de la película.

Operación Valquiria es la reciente película de corte histórico dramático del director Bryan Singer, filme que más allá del nombre mitológico pretende llevarnos al interior de una atmósfera clandestina de complot vivida en Alemania en plena Segunda Guerra Mundial; donde para un grupo de militares contarios al régimen nazi, matar a Hitler se ha convertido en la última esperanza de salvar al país de la destrucción.


Al final este intento es fallido y la historia de la guerra ya la sabemos, pero el filme corre también esa suerte, no es rotundo en su performance por adentrarnos en esta atmósfera de maquinación por un mal llevado protagonismo de Tom Cruise, quien encarna al Coronel Claus von Stauffenberg, oficial alemán que el 20 de Julio de 1944 hace estallar una bomba durante una reunión de oficiales donde se encontraba Hitler, pero finalmente éste no muere.

La película recoge uno de los episodios menos conocidos de la Segunda Guerra Mundial, un atentado contra Hitler organizado dentro del mismo Ejército alemán. Con el desarrollo del filme vemos que la historia cae en lo convencional, pareciera que los productores y el director priorizaron la figura de Cruise sobre el personaje, pues éste no logra convencernos con una interpretación plana que carece de una complejidad emocional que debiera llevar un disidente político que se juega el todo por esta operación; más allá de mostrar una mano amputada y la falta de un ojo, aspectos que tal vez debieron explotarse más.

Tal vez faltó enfatizar el desgaste físico y humano, e incidir más en crear un suspenso más elaborado llevando la tensión entre los personajes al límite, por momentos algunos de ellos pierden el horizonte y pasan de una manera caricaturesca de oficiales superiores a subordinados de un Stauffenberg (Cruise); con el fin de darle el mayor protagonismo a un personaje que se pierde entre interpretaciones estándares de filmes de Holliwood.

Uno de los fuertes del filme que duda cabe es el elenco, destacando las muy buenas interpretaciones de Kenneth Branagh (Mayor General Henning von Tresckow), Bill Nighy (General Friedrich Olbricht), Tom Wilkinson (General Friedrich Fromm), Eddie Izzard (General Erich Fellgiebel); completan el reparto principal David Bamber (Adolf Hitler), Carice van Houten (Nina Von Stauffenberg), Matthias Freihof (Heinrich Himmler), Christopher Karl Hemeyer (Major Bunker).

Otros aspectos rescatables de la película es la puesta en escena, que sin caer en excesos cumple un buen papel. La fotografía cumple también un buen rol, resaltando el rojo en las escenas donde se muestra el esplendor del Tercer Reich (el rojo era el color simbólico del Partido Nazi y representa el básico sentimiento sanguinario de este régimen), así ha dicho el director de fotografía Newton Thomas Rigel. Otro lado que sobresale es la música, aunque algunos toques wagnerianos habrían creado una mejor atmósfera para algunas escenas; pero poner la Cabalgata de las Valquirias donde se ha puesto crea un efecto forzado, más aún con un manejo de cámara manido que hace recordar la escena final Un horizonte muy lejano (1992, Ron Howard), donde Cruise actúa con Nicole Kidman.

Algunos puntos flojos del filme son algunas escenas que caen en lo melodramático, como el fusilamiento del ayudante de Stauffenberg, o la despedida entre éste y su esposa (Carice van Houten), a la que se le da pocas líneas y más parece un papel sin importancia cuando debió explotarse más este personaje para crear más tensión. La historia tampoco toma en cuenta al hermano de Stauffenberg, otro militar que apoyó en la conspiración. Habrá que ver que ha dicho el público alemán sobre esta adaptación, pues ellos han hecho una versión donde tratan de manera distinta la intensidad dramática entre los personajes.

Aunque el guión pretende armar una buena historia al final cae en una sobreexposición del personaje de Cruise, tal vez para que el filme descanse todo el peso en este actor; pero eso funciona mejor en películas como Mision imposible.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

La navidad de los descamisados


Quizás a nadie importe lo que quiero contar, de hecho más de uno dejará de leer este texto con tal advertencia de entrada, pero me he prometido a mí mismo terminar esta historia que lleva un año de retraso. Estos días de navidad todos reciben correos electrónicos que muchos no leen (por ser publicidad o mensajes de origen desconocido), así que he querido reflexionar a mi manera sobre esta fecha a partir de un día de compras, que no he repetido este año menos mal. Para darme valor o inspirarme a escribir sobre este tema he dejado de lado el rock y escucho la Novena Sinfonía de Beethoven mientras la escribo (ya puedes irte a otro blog si deseas).

Diciembre 2007

Voy a contracorriente como el salmón que viene del mar a dejar su vida en el lecho de un río (sólo que no me aparearé). ANTÍPODA Del lado contrario tengo frente a mí a miles de agresivos compradores de los días previos a navidad. Estoy entre el Mercado Central y Mesa redonda, ¿me pregunto cómo diablos estoy allí si odio hacer compras navideñas?, además de caminar por estas calles apretado como pasajero de combi; pero ya es tarde y hay que joderse nomás y tratar de sacar algo bueno de esto. Me pregunto qué puede ser; “reflexiona hombre, reflexiona”, así diría la paisana Jacinta.

La navidad debe ser la época del año que guarda las más complejas situaciones humanas del mundo (al menos en Occidente), es de alguna forma un mosaico pegoteado de contrariedades. Se supone que es momento de compartir algo más que la mesa, una especie de armisticio o jubileo. ¿Pero en verdad bajamos las armas por esos días o es todo parte de una bien montada farsa de nosotros mismos? Sin ánimos de conflictuar con mis divagaciones creo que navidad es una fecha de pequeños y grandes dramas, es mi sincera percepción de las cosas.

No es mi intención defenestrar el espíritu de esta fiesta, que no puedo negar me trae momentos felices de mi niñez, aunque no precisamente en el sentido religioso sino más bien por el de recibir regalos y andar en la calle hasta altas horas de la noche reventando cohetecillos con la más grande candidez. Lejanos días de vivir peligros actuales como las ‘mamaratas’ que han creado hoy día nuestros ‘amigos’ pirotécnicos. Pero como dice uno de los más grandes de Nueva York, Billy Joel, “I go to extremes”; o sea ahora salgo a la puerta de mi casa cuidando de que no me caiga del cielo algún artificio pirotécnico que me deje más ‘chancadito’.

Vuelvo a Mesa Redonda. Si quisiera ponerle soundtrack a este jodido día de compras por estas galerías sería la canción: “Cuando respiro en tu boca” de Lucybell, pues tengo a todos los vendedores casi sobre mí queriendo venderme hasta sus almas. Por suerte encontré rápido lo que vine a buscar, pero como vine acompañado de mi adolescente prima C debo esperar que ella termine de comprar, entonces me entero que esta niña busca un nacimiento navideño, no para ella sino para otra persona; me doy cuenta que he traído mi propio caballo de Troya. Todo hombre sabe cuan ‘jodido’ es salir de compras con una mujer, sólo son placenteros los días en que uno está detrás de conquistar a una y quiere que el tiempo pase lento para estar más tiempo con ella; luego ya es insufrible cuando se demoran 3 horas en decidirse por algo que uno lo haría en cinco minutos. Acúsenme de machista si quieren pero qué le vamos hacer.

C sabe y presiente que voy a dibujar una sonrisa socarrona luego de saber que este día de compras demorará más de la cuenta. Ya es tarde para mí y tal vez lo bueno de esta agitada mañana es conocer algo de los famosos nacimientos navideños. Los hay de todos los precios, tamaños, colores etc. Ese día aprendí que el conjunto formado por las figuras de la Virgen María, Jesús, José y los Reyes Magos, se llama ‘El Misterio’.

Y encontrar el Misterio adecuado para cada uno es tarea que debe hacer la misma persona, pues representa de alguna manera la concepción estética de tan importante momento de la cristiandad. Craso error dejarme a mí esa tarea, yo que nunca he armado un nacimiento en mi casa, ni siquiera pongo la bandera en el techo de mi casa por 28 de julio. Eso de hacer las cosas por decreto como que nunca ha ido conmigo, y así me siento mejor, no hacer caso a la banderita de los burócratas. Pagando mis impuestos creo que hago mejor que muchos mofletudos que se creen mejores que uno por poner banderitas mientras evaden pagar impuestos.

Ando caliente como un beduino del desierto, esto de comprar regalitos navideños como que no va conmigo. Tal vez seamos los que encasillan como los ‘Grinch’ de la navidad. No odiamos la navidad pero tampoco nos pone alegres, no estamos preocupados por la cena ni por llamar a medio mundo para saludarlo por este día. Algunos me miran de reojo cuando les digo esto en persona. Tal vez como el ‘Coyote’ nunca llegamos a la hora, ni al lugar ni en el momento preciso.

Aún así no es mi intención que la gente deje de disfrutar esta fecha. Háganlo pero no digamos ni nos quieran hacer creer eso de que la navidad es el mejor día del año. Hay que darle el significado preciso a las cosas. Lo sagrado es lo sagrado y poco tiene que ver con que nos llenemos de compras. Como todos los años saludaré a cada miembro de mi familia y algún amigo que vea por allí, yo no soy católico así que no es mi costumbre regalar saludos por allí, y eso de saludar por saludar como que es medio hipócrita.

DICIEMBRE 2008

Años atrás en mis paseos con la cámara en ristre, visité a mi amigo de toda la vida M, además de ver su nacimiento navideño no pude dejar de tomar la foto que usted puede ver en este post. Aquel descamisado es A, el hermano de M, un tipo con el cual todo es risa y buen humor. Para hacerle justicia a A debo decir que es el mejor imán para cargarse de buena vibra. Quizás en navidad vaya a visitar a M, que desde hace un tiempo vive solo porque toda su familia se ha ido a vivir a distintas partes, y debe ser torturante una casa inmensa donde la soledad nos aplasta.

Para terminar debo decir que el más grande descamisado de todas las navidades o navidad que me quede de vida, soy yo.