viernes, 23 de marzo de 2012

Festival de orgasmos, Morrisey en Lima… I touch miself




Unos calatos, un travestido, un tío que no deja que coma un sanguchito de pollo, unas vendedoras caletas de Brahma vendiendo chelas a las tribunas; la noche tenía a sus extraños habitantes esperando unas canciones de la conchasumadre, así de categórico. Estaba allí, frente al cantante de esas canciones oscuras de mis días en el colegio.

Solía pensar que algún día llegaría el placer de sentir una sensación parecida a la que esperan los heroinómanos, acaso oquedades racionales y vivir lo que haya que vivir. No tratar de entender y cantar los himnos de tus frustraciones, compartir tu pena con el que está al costado, aunque en verdad estamos solos, la verdad es que esa noche estaba más solo que nunca, pero viviendo una felicidad fugaz.

Empecé a temblar de la emoción, era una situación incontrolable hasta la segunda canción. La primera: “First Of The Gang To Die” parecía cobrarse la vida de aquel tipo que era yo, un solitario en medio de miles de fanáticos de Morrisey. Toda mi humanidad, mi sangre, mis dolores, mis amores, mis odios, fragilidades; era secuestrada por canciones más tristes que los cielos del invierno limeño.

Maldije no haberme arriesgado a traer la puta cámara de fotos, pero tampoco se trataba de pasarme el concierto como un cojudo filmando. Lo que había que hacer era disfrutar de la música.

A mi lado estaba una pareja, era un chico veinteañero saltando y cantando hasta sacarse eso que llevamos dentro hasta que sale como un volcán en erupción, su enamorada también cantaba -en realidad trataba- pero era él, el fan. Así había varias parejas por donde estaba.

Parece que los más acérrimos fanáticos de Morrisey son hombres. Parece, digo. Pero yo estaba solo, como el caballero oscuro de la noche, pero vestido de blanco, porque así salí apurado del trabajo de “inmaculado heladero”.

En un arranque de locura alguien cantó convencido llévame contigo esta noche a cualquier lugar, no importa que nos choque un omnibús de 10 toneladas y nos saque la mierda; “el placer y el privilegio será mío”. Allí, en medio de los diez mil asistentes alguien habría dicho: “Mientras más me ignores más me aferro”, y así éramos todos jodidamente felices a nuestra manera.

Sucedió que esa noche un orgasmo musical se convirtió en un festival, y ese placer es como una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar, a veces nos hace llegar juntos en alguna canción; otras te toca a ti mismo llegar.

En mi caso creo que llegué al paroxismo con la trágica “There is a light that never goes out”, y con “Speedway”. Tal vez habría sido demasiado placer escuchar: “This charming man”, “Bigmouth strikes again”, “Heaven knows Im miserable now”, “Barbarism begins at home”, “Boxers”, “Interlude” o “Suedehead”; canciones ausentes en el concierto y en la gira Sudamericana, pero más vivas que nunca en el recuerdo, y con el sueño intacto de que algún día podríamos escucharlo en una próxima gira. ¿Por qué no?

¿Por qué me gusta la música de Morrisey? Por sus letras oscuras, dramáticas, historias de una vida de mierda cubierta con el más hermoso disfraz lírico; Me gusta también por su performance como showman, por sus ganas de joder con su sarcasmo british, como si el humor negro llegara a las venas a través de sus canciones.

Más de uno habrá esperado que Morrisey dijera: Chile, Chile, o alguna referencia ajena a Lima. Pero no, llegó diciendo que quería cantar en la ciudad de los reyes, y eso era bastante.

Es verdad que siempre extrañaremos la estructura musical que le daba Jhonny Marr a The Smiths, ese sonido envolvente y poderoso que nos hundía para siempre en la atmósfera de los ochenta. Pero ya no existe tal posibilidad y no hay que estar pidiendo imposibles a estas alturas de la noche, de la vida, nada. Caballero, a seguir escuchando las grabaciones de los conciertos en vivo de la época de The Smiths, y disfrutar en el recuerdo lo que Morrisey entregó en su concierto en Lima.

Creo que esa noche del 14 de marzo en el Jockey Club fue y no fue así. Cómo saberlo con certeza luego de esperar tantos años por un ícono de tu mundo musical. Al final hay que vivir ese orgasmo musical, pero como estoy solo I touch miself… o sea un pajazo. De eso se trata al final estas líneas.

miércoles, 9 de marzo de 2011

¿Qué es un fanzine?




Encontrar definiciones de lo que es un fanzine es cuestión de buscar material bibliográfico de manera interdisciplinaria, o para estar a tono con los tiempos en Internet y se acabó el problema.

Una definición sencilla y básica es la siguiente: Un fanzine es una publicación doméstica no comercial, de tirada reducida y reproducida por fotocopiadora (hablar aquí del uso de tecnologías como Internet en la difusión de fanzines es un amplio tema que dejaremos hoy, y nos remitiremos al fanzine impreso, el cual es a mi opinión, el más efectivo y cumple con el requisito de ser underground; aunque seguramente ya estará cerca el día en que con una laptop en la calle podamos agarrar señal de Internet, la que sería como las ondas de radio, gratuita.

Otra característica de los fanzines es su periodicidad irregular, y la no censura, o lo que podríamos llamar la libertad absoluta para expresar lo que sus autores quieran comunicar; desde contenidos artísticos, radicales o improperios de grueso calibre a personas identificadas, partidos políticos etc. Sería interesante ver hoy cómo se desarrolla el mundo underground de los fanzineros chinos, o de algún país con restricciones de libertad. Otra particularidad interesante de los fanzines es su propuesta estética, aquí hay un amplio campo de estudio para la semiótica.

Un rasgo primordial de los fanzines son sus contenidos, los cuales pasan por manifestaciones artísticas (música, poesía, artes plásticas, cine etc), pero es en la veta política donde está, en opinión personal, lo más importante a resaltar del discurso de los fanzines. Aquí podemos hallar amplia información en precedentes impresos como pasquines, panfletos o libelos clandéstinos que se usaron siglos atrás para librar la batalla ideológica en tiempos de dictadura, gobiernos absolutistas, o el virreynato peruano, como fue nuestro caso.

Levantar la voz, es a mi entender, la razón de usar textos impresos como los fanzines. El movimiento fanzinero en la década del 90 fue activo en Lima, así como en las ciudades del interior donde existían grupos underground como grupos de música punk o metal. El movimiento fanzinero ha estado activo en grandes metrópolis, cabe recordar que estos impresos surgen en Europa y en los Estados Unidos en la década del 60, y hay precedentes de su propuesta estética en impresos como comics de la década del 40.

El tema es amplio, para mayores precisiones puede investigarse en libros de contracultura, o irnos a las calles a buscar los fanzines (la distribución de estos impresos se hacía en las calles de manera directa o en puntos conocidos como el Centro de Lima o conciertos de música rock).

miércoles, 2 de marzo de 2011

Carnaval sangriento en Lima


“Por muy inocente que parezca desenvolverse el carnaval en Lima, no puede, con todo, terminar sin sangre. Como se me ha asegurado, cada año ocurren algunos casos fatales. En uno de los suburbios, una indígena compraba carne, en la mañana del tercer día, y se encontraba ocupada en cortar un trozo, cuando un mulato le arrojó por la espalda un cubo de agua en la cabeza. La chola se encontraba de mal humor esa mañana, pues sin voltearse siquiera, le clavó al mulato un cuchillo en el cuerpo, el cual murió pocos minutos después”.

Así describe un día de carnaval en Lima en el siglo XIX, Friedrich Gerstaecker, novelista alemán del género de aventuras muy leído en su tiempo en su país. El texto en mención se titula: “Tres días de carnaval en Lima” (1860), y es recogido del libro “Cuatro viajeros alemanes al Perú”, que reúne comentarios del Perú por cuatro teutones que visitaron el país entre los siglos XVII y XIX, editado por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en 1969, y que tiene a Estuardo Núñez como encargado de la recopilación, revisión y prefacio, y a Ernesto More como traductor del alemán al castellano.

Entonces no queda sino darnos cuenta que los excesos del carnaval en una ciudad como Lima, viene de siglos atrás, como lo demuestra este texto. Esta festividad del año saca la peor parte de nuestra idiosincrasia, sacar ventaja para robar, agredir, burlarse, despilfarrar, matar y todo lo demás. Esto quedo demostrado en estos días cuando el primer domingo de febrero, dos chicas fueron atropelladas por un bus al tratar de huir de unos maleantes que quisieron aprovechar el carnaval para no solo echar agua sino manosearlas. Ya estamos en marzo y estos delincuentes no han sido identificados y el asunto parece haber pasado al olvido por las autoridades.

Estos excesos pasan en las grandes ciudades y en zonas donde lo popular y barrial convive con lo delincuencial. No sé de pueblos en la serranía o en la selva donde se registren hechos con estas características. Así que esas historias de que antaño los carnavales la gente se respetaba y te echaba agua perfumada solo era verdad en zonas con comodidad económica (donde un alto grado de educación era la barrera a los excesos violentos), pues en los barracones de los siglos pasados el carnaval siempre ha rayado en lo violento y el mal gusto.

El texto de Gerstaecker nos cuenta que el carnaval eran días en que se vivía la guerra de los huevazos; pues todo el año se guardaban huevos a los que se les había extraído el interior para llenarlo con agua olorosa -los que tenían dinero-, con agua los indiferentes, y los aviesos con agua de acequia; tapados luego con cera y vendidos por miles. El autor cuenta que tres jóvenes calcularon que ellos usaron alrededor de 1200 en tres días de carnaval. Hay que echar pluma para ver el dinero gastado en un carnaval, y multiplicar por todos los carnavales de su vida.

Otra curiosidad es que aunque estaba prohibido echar agua, y había patrullas a caballo con policías para vigilar se cumpliera esta norma, estos eran los personajes más mojados y no podían hacer mucho pues los huevazos venían de todas partes y de forma anónima, y a estos policías solo les quedaba reír. O sea la falta de respeto a las autoridades venía de atrás. O sea que heredamos lo peor de la idiosincrasia de los españoles que llegaron a invadir el Perú, solo nos queda sino jodernos por los siglos de los siglos.

Como corolario es bueno saber que Friedrich Gerstaecker tiene un relato: “18 meses en América del Sur” (2 volúmenes), donde dedica gran cantidad de páginas sobre la realidad peruana, y también la novela “El señor Águila”, de más de 500 páginas, que es la primera novela escrita por un extranjero sobre la realidad peruana; y que según Estuardo Núñez dice en 1969 en el prólogo del libro no había sido traducida del alemán al castellano.

miércoles, 23 de febrero de 2011

¿Cuánto cuesta el autógrafo de una estrella de cine?


Un autógrafo es en estos tiempos un trofeo para los fans. Firmarlos es para los actores de cine un precio que tienen que pagar por ser famosos. Pero no todos los famosos lo hacen con una sonrisa, y hay inclusos los que se niegan a hacerlo, por lo que tener un autógrafo de estos actores se ha convertido en un desafío que rinde buenos réditos económicos.

Actores como Tobey Maguire, Joaquin Phoenix, Renée Zellweger, Bruce Willis, Scarlett Johansson o Julie Andrews se encuentran entre los peores entregando autógrafos, según una lista que elaboró la revista Autograph Magazine en el 2007.

¿Pero qué es un autógrafo para un fan? Un recuerdo especial o un negocio, depende de cada fan. Algunos se ha pasado gran parte de su vida coleccionando estas firmas por un afán de gusto y placer emotivo, pero hay de los que prefieren ganar unos dólares por esto.

Estos simbólicos recuerdos tienen un precio que depende del grado de dificultad de conseguirlos; así una firma de Tobey Maguire, el protagonista de Spiderman, puede llegar a superar los 250 dólares, pues el actor encabeza la lista de los que odian dar autógrafos. Un autógrafo de Tom Cruise, fluctúa entre los 95 y los 250 dólares. Un actor que ha escalado en este ranking es el ganador del Oscar Javier Bardem, cuya firma cuesta entre los 60 y los 120 dólares.

Debido a que la afición por los autógrafos crece con fuerza gracias a la facilidad para comerciar con ellos, ha surgido el problema de las falsificaciones por lo que es bueno consultar a algún experto antes de adquirir uno.

Los actores que odian dar autógrafos ponen como excusa argumentos que van desde no entender por qué hay que dar autógrafos, o si firmo a uno tengo que firmarles a todos; por lo que cada vez es más difícil conseguir uno de una verdadera estrella de cine, pues muchos famosos lo consideran algo molesto y porque cada vez hay más gente que los busca.

Pero están también los famosos que firman autógrafos con generosidad.
Entre estos destacan: Matt Damon, George Clooney, John Travolta, Russell Crowe, y el más entregado de todos, Johnny Depp, quien incluso habla algunas palabras con sus fans si es que tiene tiempo. Otro actor de peso que es devoto de sus admiradores es Jack Nicholson, quien suele atender de buen agrado a quienes se le acercan a pedirle un autógrafo durante los partidos de baloncesto de los Lakers de Los Angeles, donde nunca falta.

Existen grandes coleccionistas de autógrafos como el inglés Alan Robinson, quien poseía una histórica colección de al menos 10 mil autógrafos de las estrellas más famosas de Hollywood. Esta colección tiene autógrafos de figuras emblemáticas del cine como la actriz estadounidense Marilyn Monroe, cuya fotografía autografiada fue vendida en 20 mil dólares. Esta colección fue subastado en Londres con un precio base de dos millones de dólares.

No cabe duda que los autógrafos son de alguna forma una extensión de las estrellas de cine, de su mano al papel, son parte de ellos y por eso valen lo que pagan los fanáticos de estos recuerdos.

martes, 8 de febrero de 2011

La boda de ella tiene que ser la mejor



Lou es una mujer que debe estar frisando los treinta años. Ya no es esa chica, casi adolescente, que conocí en la vieja San Marcos, una chiquilla poseedora de una extraña calma inglesa que contagiaba y calmaba algunos de mis demonios internos por aquellos días. Hace algunos días nos encontramos personalmente –luego de casi dos años- en la Casa de la Literatura; y me ha dicho a boca de jarro: “Toma tu parte, me voy a casar; ¿no te había dicho nada?”

Aunque siempre estamos en contacto a través del MSN, esto de enterarnos de las cosas importantes de la vida –por no decir vulnerables y graves para estar a tono con mi espíritu escèptico-; uno no puede esconder el asombro por el paso del tiempo. Pronto ella será la esposa de alguien que no conozco aún, un hombre que debe haber llenado de alegrías sus días. Pero igual no puedo dejar de pensar que voy volviéndome más viejo, ya no tengo ese rostro de tomate estallado cuando las chicas me ‘golpeaban’ en la universidad y Lou se había convertido en mi confidente de la Facultad de Letras.

Nos conocimos trabajando para la universidad y hemos tenido algunas ‘consultorías’ post ‘university’ en el tema de corrección de textos. Ahora ella trabaja en el fondo editorial de una universidad privada. Por eso a veces recurro a ella cuando tengo alguna duda en el tema, pues se ha ido especializando y ha encontrado algunos errores en mis textos; aunque eso no debe ser muy difícil pues uno escribe y casi nunca corrige, algunos por flojera y otros porque supongo pensarán que son infalibles.

Me pregunto si bailará en su boda alguna canción del ‘chatígula’ Sanz, ya que ella es una fanática del español, ha ido a todos sus conciertos en Perú y alguno fuera del país; tiene hasta fotos con él y toda la cosa. Ahora que ella se casa me ha venido a la mente una vieja canción de Bobby Valentín que a la letra dice algo así:”La boda de ella tiene que ser la mejor, va a estar llena de cariño y también de mucho amor, la boda de ella siempre va ser comentada, pues va a ver mucho champán y también piña colada”.

Casi no hemos podido conversar ese día en la Casa de la Literatura, pues ella estaba ayudando en la organización y yo estaba en el ‘limbo’ por decir algo. No pude comentarle que he descubierto a una escritora: Joyce Carol Oates, con una novela que promete “La hija del sepulturero”. Que he vuelto a leer luego de un tiempo sumido en el desgano y la anomia literaria; que hasta ando leyendo a la vez a Proust con su inagotable “En busca del tiempo perdido”. Aunque al final todas esas experiencias no sean más que ruinas de otro tiempo perdido. Acaso los años felices de la universidad, donde uno se internaba en la ciudad universitaria que nos hacía olvidar nuestras vidas en la otra ciudad babilónica, Lima.

Para andar en la onda de humor negro, que a ella le gustaba y que seguro alternaba con los libros de Cerrón Palomino y las fricativas, y las clases de fonética; no he podido dejar de evocar estas líneas de la canción de Bobby Valentín:”La boda de ella tiene que ser la mejor, tu mamá estará llorando y tu papá estará gozando porque de ti ya se libró”.

Uno quisiera decir más cosas pero las deja madurar un poco más. Tal vez algún día se plasmen en un texto. Aunque no conozco a Hernán, el futuro esposo de Lou, sé que es una buena persona, pues Lou siempre ha tenido buen gusto y tino con las personas. Para terminar, un abrazo y mis deseos más sinceros de felicidad para ambos. Deberìa terminar diciendo que se va a casar la mejor amiga que tuve en San Marcos. No hay remedio nos vamos volviendo viejos, mucho más de lo que ya somos.

lunes, 31 de enero de 2011

Reflexiones de un pene solitario sin bicicleta


Hace algunas semanas viendo un programa de tv del cable escuché una frase que me hizo pensar en un tema que no es nuevo, sexo y poder. Aunque ya se ha hablado y se ha escrito del tema me pareció curioso, pues alguien contaba que un automóvil era la extensión de su órgano sexual, en este caso un pene.

El canal VH1 pasaba un reportaje sobre las costumbres de los nuevos ricos en Inglaterra. Entonces un hombre de aproximadamente unos cuarenta años contaba como había cambiado su vida ahora que era un nuevo rico gracias a sus acertadas jugadas financieras. Pero el tema no es lo económico en sí, sino que una de las cosas que había empezado a hacer era comprar automóviles de lujo.

Entonces presentaba cada uno de sus coches hasta que dijo la consabida frase: ‘este moderno, poderoso, lujoso auto es la extensión de mi pene’. Entonces me puse a pensar en lo que eso representaba más allá de que la frase no era nada nueva. Qué podía significar eso en un país como el Perú.

Cómo es el pene de los que se transportan en majestuosos Mercedes Benz negrísimos y brillantes, con motos de la policía abriendo paso y saltándose los semáforos porque nada puede detener a ese ‘pene’ embalado que tiene que hacer sus ‘faenones’. Tal vez ese pene más parece un matón que te va a dejar molido, y está lejos de procurarte sensaciones placenteras.

Cómo es el pene de los que manejan esas modernas 4X4 de lunas polarizadas que llenan las ya congestionadas avenidas de Lima, para ir a comprar algo a dos o tres cuadras de su casa. Ellos deben pasar primero siempre y que el transporte público se joda. Me imagino en un pene señorito al que hay que engreír, porque sino se transforma de un refinado Dr. Jekyll a un energúmeno Mr. Hyde, no sin antes ‘cholearnos’ con su rica jerga ‘asiática’.

Cómo es el pene de los choferes de combis asesinas que corren como locos para ganar un pasajero más, a costa de la vida de los otros pasajeros. Ese pene debe ser uno que se cae a pedazos al igual que su combi que tiene más modificaciones dignas de Frankestein, con los asientos amarrados con alambre y las ventanas rotas o tapiadas con un pedazo de cartón.

Cómo es el pene de aquel taxista que va por la ciudad con su Tico amarillo, metiéndose por doquier sin respetar las reglas y cerrándote porque ellos son los bacanes de las pistas ¿o de la jungla? Me imagino en un pene con espíritu de rata achorada, de la cual debes cuidarte porque puede salpicarte con su meada pues se orina en sí mismo, en este caso en sus propias llantas en plena avenida y a vista de todo el mundo. Todo un exhibicionista el señor maní, maní por el tamaño del Tico.

Y si hablamos de tamaños, cómo será el pene de esos que manejan esas moles de cinco pisos que hay en las minas. Esos camiones que cargan toneladas de mineral y que nos hacen ver como hormigas. Esos penes deben ser más que poderosos, Dios, no puedes meterte con él porque está más allá de ti y tiene a las leyes de su parte, algo así como la encarnación peniana de “No es país para débiles”. Ese pene es una roca y te va a doler.

Y así podríamos enumerar a varios penes pero ya depende de cada uno. Yo por mientras debo confesar que no tengo auto, alguien con ganas de joder diría que soy mocho. Alguna vez quise comprarme un Opel de inicios de los setenta porque tal vez soy un romántico que le gustan los autos clásicos. Ya no manejo bicicleta y no recuerdo si aún la tengo por allí, es que tantas caídas lo dejan a uno con la moral baja. Al final no pienso igual que el inglés del programa de VH1, y mi pene está allí tranquilo, reflexionando hasta que le toque trabajar en lo suyo.

sábado, 4 de diciembre de 2010

“Los condones se pueden usar sólo entre putas y putos”



Me pregunto cuántos millones más de personas habría en el mundo si no existiera el condón (con lo hacinados que están en algunos lugares), cuántos más enfermos de VIH y enfermedades de transmisión sexual habría en países pobres como el nuestro si el hombre no habría inventado el condón. ¿Por qué no usar algo que puede salvar vidas? ¿Por qué obedecer dogmas religiosos que van contra la razón y la salud pública? ¿No decía esta misma Iglesia hace siglos que la tierra era el centro del Universo?

El cardenal Juan Luis Cipriani saltó hasta el techo de la catedral de Lima el domingo 14 de noviembre. En su homilía dijo que el ministro de Salud, Oscar Ugarte, era un traidor de Cristo por fomentar el uso de los condones, santo Dios que barbaridad. Las homilías de Cipriani se han convertido en la plataforma de su discurso político teológico, sabe que tiene a su disposición a la prensa que está a la caza de lo que vaya a decir. ¿Qué nos dirá durante la campaña electoral que se viene? Esos puñales de sus palabras ya deben estar hirviendo en ácido.

Cómo habrá quedado Cipriani luego de que el Papa Benedicto XVI dijo lo que dijo, que sí pero no; La nota de prensa del Vaticano del 21 de noviembre dice: "El Papa considera una situación excepcional en la que el ejercicio de la sexualidad representa un verdadero riesgo para la vida del otro. En ese caso, el Papa no justifica moralmente el ejercicio desordenado de la sexualidad, sino que considera que el uso del preservativo para disminuir el peligro de contagio es ‘un primer acto de responsabilidad’, ‘un primer paso hacia el camino de una sexualidad más humana’, tomando en cuenta que no usarlo expone al otro a arriesgar la vida". TRADUCCIÓN: los condones se pueden usar pero sólo entre las putas y los putos.

Dónde quedan los adeptos a la carne. Los que van por el mundo de cama en cama y que no cobran por tener sexo. Vivimos tiempos en que los jóvenes cada vez más viven su sexualidad al filo de la navaja, querramos o no los tiempos son así y no podemos contra esto. Continúa la nota de prensa del Vaticano: "El Papa extiende luego la mirada e insiste en el hecho de que concentrarse solo en el preservativo equivale a banalizar la sexualidad, que pierde su significado como expresión de amor entre personas y se convierte en una especie de ‘droga’. Luchar contra la banalización de la sexualidad es ‘parte del gran esfuerzo para que la sexualidad sea valorada positivamente y pueda ejercer su efecto positivo sobre el ser humano en su totalidad’". TRADUCCIÓN: seguir el camino de la abstinencia y la fidelidad. O sea te jodiste si apellidas ‘Arriola’.

O sea para la Iglesia el condón debería ser sólo de uso exclusivo de ‘esta gente’, el resto del rebaño deberá abstenerse o hacerlo a pelo limpio dentro del ‘sagrado matrimonio religioso’, no sé si el matrimonio civil valga algo más para la moral de curas como el tío Cipriani; que creo yo le habría gustado nacer en el siglo XVI y ser el defensor de la Doctrina, léase el Santo Oficio. Cargo que ocupó el actual Papa en tiempos de su antecesor.

Cuando escucho posiciones como el de Cipriani me parece vivir en el siglo XVI, cuando la Iglesia perseguía con espada a Nicolás Copérnico por decir que era el Sol y no la Tierra el que ocupaba el centro del Universo. La memoria de Copérnico tuvo que esperar hasta 1992 en que una comisión papal reconoció que la Iglesia se había equivocado. Hasta cuándo tendremos que esperar los que pensamos que hay que usar condones para no contraer ninguna enfermedad sexual o el mortal VIH, y que al salud pública está antes que los dogmas religiosos.

Creo que este tema tiene que ver también con la libertad de decisión personal. El no ser señalado por pensar distinto a personas que viven una moral religiosa trasnochada y que ocupan importantes cargos en la jerarquía social del mundo. Seguirán los jóvenes yendo a misa y de allí con ‘jebe’ en mano a hacer lo suyo. No hay peor ciego que el que no quiere ver. Yo por mientras seguiré siendo fiel a la memoria de mi amada ‘Manuela’, que guitarra en mano no se cansaba de cantarme una vieja canciòn de Radiohead Fake plastic trees antes de meterse de monja (que chiste son algunos romances).

Al final todo es un asunto de conciencia, que cada uno decida si se cuida por abstinencia sexual, fidelidad o usa el condòn. Todo vale con tal de vencer el VHI. Valgan estas lìneas a pocos dìas de celebrar el Dìa Mundial de la Lucha contra el VHI.

En tiempos en que es difícil mantener un tema en discusión, aparece un tópico muy importante como es la libertad de decidir sobre nuestra sexualidad y la cerrada defensa de la Iglesia Católica sobre la prohibición del uso de los preservativos. Pero vivimos en el Perú y cada día hay un tema nuevo que desplaza al del día anterior, hoy estamos con las ‘pillerías’ legales del ex ministro aprista de la Cartera del Interior Barrios y su generosa indemnización por despido, y los asaltos a bancos con rehenes.